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¡Ni un voto al correismo!

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El proceso electoral vivido el 19 de febrero pasado dejó como resultados los siguientes: Lenin Moreno 39,35%; Lasso 28,10%; Viteri 16,32%; Moncayo 6,71%; Bucaram 4,82%; Espinel 3,18%; Zuqilanda 0,77% y Pesantez 0,75%. Por primera vez en los últimos ocho años el gobierno de Correa no gana en primera vuelta las elecciones y deben convocarse a un balotaje para el 2 de abril del presente año.

Por: Mateo Rodríguez

El proceso electoral vivido el 19 de febrero pasado dejó como resultados los siguientes: Lenin Moreno 39,35%; Lasso 28,10%; Viteri 16,32%; Moncayo 6,71%; Bucaram 4,82%; Espinel 3,18%; Zuqilanda 0,77% y Pesantez 0,75%. Por primera vez en los últimos ocho años el gobierno de Correa no gana en primera vuelta las elecciones y deben convocarse a un balotaje para el 2 de abril del presente año.

El escenario de la segunda vuelta y la posibilidad cierta de que el correismo pueda ser derrotado abre un nuevo escenario político en que las fuerzas revolucionarias y progresistas les corresponden tomar una posición. Para ello deberán trazar una política que parta del análisis más objetivo de la correlación de fuerzas y las particularidades concretas del momento histórico.

Una política de principios es la que no pierde de vista el objetivo estratégico de luchar por el poder popular, pero debe toma en cuenta la situación concreta del país, las aspiraciones de las masas, su estado de ánimo y la correlación de fuerzas de las clases y capas sociales, así como de sus organizaciones políticas. Con justa razón Marx y Engels decían “Nuestra doctrina no es un dogma, sino una guía para la acción”.

¿Cuáles son los hechos objetivos sobre los cuales se debe definir la política?

El gobierno de Rafael Correa llego al poder en el 2007 con el apoyo de las principales organizaciones sociales y populares, así como de partidos de izquierda. Luego de iniciado su segundo mandato en el 2009 rompió con aquellas fuerzas e inició un proceso ininterrumpido de derechización que se afirmó luego de los sucesos del 30 de septiembre de 2010 y las reformas a la Constitución que ganó con un estrecho margen el 07 de mayo de 2011 que consolidaron un sistema autoritario.

El imperialismo y las clases dominantes encontraron en Correa un proyecto que pudo reinstitucionalizar el sistema capitalista, afirmar las estructuras de “gobernabilidad”, ahogando la movilización y la protesta social. La prepotencia y el autoritarismo característicos de la personalidad y gestión del correato se compartimentaron con la mentira y la demagogia. El insulto de cada sabatina fue abriendo campo a la aplicación de medidas que restringieron derechos mediantes leyes y decretos. Se limitó la sindicalización, abrió el paso a los despidos masivos en el sector público, impuso mecanismos de evaluación autoritarios a maestros e instituciones educativas, restringió la autonomía universitaria y limitó el cogobierno, eliminó el libre ingreso a las universidades. Aprovechando su holgada mayoría en la Asamblea se aprobaron leyes que limitaron los derechos y abrieron el camino a la implantación de políticas neoliberales como: Ley de Aguas, Ley de Minería, Ley de Alianzas Público Privadas, Código Orgánico Integral Penal, Ley Orgánica de Educación Superior, Código INGENIOS, entre otras.

Los 10 años de correato dejan como saldo un movimiento social golpeado, con dirigentes que son criminalizados; organizaciones sociales y sindicatos cuyas personería jurídica ha sido disuelta; dirigentes y organizaciones cooptadas por el gobierno, profundización de políticas asistencialistas que desmovilizan a sectores sociales como el campesinado, políticas públicas cuyo objetivo es ganar ideológica y políticamente al movimiento social al proyecto populista de Alianza PAIS.

La intensa política asistencialista en beneficio de los sectores empobrecidos de la ciudad y el campo le han dotado de una base social que tradicionalmente era bastión del populismo roldosistas y de los socialcristianos. Estas prácticas permitieron configurar una imagen de credibilidad ante la mayoría de ecuatorianos. La ética burguesa pragmática hizo que en cualquier circunstancia el correismo busque una oportunidad para obtener beneficios materiales o políticos, cosechando en medio del dolor apoyos. Correa miró en el terremoto del 16 de abril su oportunidad para recuperar puntos a favor de su desgastada imagen política y justificar la aplicación de medidas económicas antipopulares.

El resultado electoral del 19 de febrero deja constancia de un golpe electoral a las fuerzas revolucionarias a causa de la polarización de electoral que se dió en las últimas semanas y el imaginario construido del "voto útil" para derrotar al correísmo. Unidad Popular no alcanza ningún asambleísta y obtiene cerca del 1,80% de la votación para Asambleísta Nacional. Pero también han abierto por primera vez en estos años la posibilidad cierta de que la política correísta sea derrotada y se pueda abrir un nuevo escenario político.

Como marxistas no podemos apartarnos del terreno exacto de las relaciones entre las clases; en la segunda vuelta se enfrentan dos opciones burguesas, dos propuestas políticas que representan al capital trasnacional. No es una disputa entre demócratas o conservadores, entre izquierda o derecha, entre progresistas o reaccionarios. Son dos opciones de las clases dominantes. Pero la existencia del balotaje abre la posibilidad de derrotar al enemigo principal que tiene hoy los pueblos del Ecuador: el correismo.

No podemos apreciar el momento a partir de posibilidades, sino de realidades. Los hechos demuestran que mantener el correato en Carondelet significará profundizar la criminalización de la protesta social, la limitación a los derechos de expresión y organización, el mantener un gobierno que habla de izquierda pero ataca constantemente a las organizaciones de esa tendencia, las persigue y trabaja por aislarlas y aniquilarlas. Cuatro años más de correismo significan mantener un proyecto que se levanta en la violencia institucionalizada y profundiza la desorganización, la ignorancia y la despolitización de las masas populares.

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