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#DebatePresidencial2017: más preguntas que respuestas

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El pasado miércoles 25 de  enero del 2017 se realizó en la Cámara de Comercio de Guayaquil el debate presidencial con la presencia de siete de los ocho candidatos, este acto aparte de las fallas técnicas y de organización que se evidenciaron durante la trasmisión, se convirtió en un escenario en que los aspirantes pudieron exponer parte de sus planes de gobierno.

Por: Mateo Martínez 

El pasado miércoles 25 de  enero del 2017 se realizó en la Cámara de Comercio de Guayaquil el debate presidencial con la presencia de siete de los ocho candidatos, este acto aparte de las fallas técnicas y de organización que se evidenciaron durante la trasmisión, se convirtió en un escenario en que los aspirantes pudieron exponer parte de sus planes de gobierno.

Un aspecto que cabe destacar es la ausencia del candidato presidencial por el oficialismo Lenin Moreno, aunque en su carta pone una serie de aspectos que justificarían su no presencia, lo cierto es que evidenció una actitud de menosprecio a confrontar propuestas electorales, y permite entrever que la táctica de no participar se debió a no permitir que los otros postulantes enrostren a Moreno los casos de corrupción que han salpicado al gobierno en las últimas semanas.

Los temas principales que según los organizadores debía versar el debate era mercado laboral, endeudamiento externo, política tributaria, lucha contra la corrupción, seguridad. En estos ejes se evidencio claramente una diferencia entre el candidato del Acuerdo Nacional por el Cambio (ANC) Paco Moncayo,  y las otras opciones presidenciales que representan a facciones de la derecha por ejemplo, en materia laboral los candidatos Lasso y Viteri, expusieron un plan de trabajo que priorizaba la creación de fuentes de empleo a costa de flexibilizar la relación laboral y las formas de contratación; en el caso de Moncayo, su propuesta versó en la creación de trabajo sobre la base de reactivar la economía y dotar de servicios públicos a los ecuatorianos y ecuatorianas.  

Según el proyecto Ecuador Chequea de 25 declaraciones que realizaron los candidatos durante el debate, 13 resultaron ciertas, 6 imprecisas, 1 insostenible y 5 falsas. El candidato que más precisión tuvo en la información dada fue Paco Moncayo,  de los 5 datos entregados cuatro fueron precisos y uno impreciso.

El debate fue escenario de la disputa por el protagonismo de las dos principales opciones de la derecha, Lasso y Viteri, esta última arremetió por algunas ocasiones contra el banquero, quien de manera serena trató de fortalecer su imagen asumiendo el papel de “ecuánime”. Este es una más de las disputas que se ha dado en estas semanas entre estos candidatos, misma que abre de manera clara la perspectiva de crecimiento de la candidatura del Acuerdo Nacional por el Cambio.

No cabe duda, que el escenario del #DebatePresdiencial2017 fue levantado para beneficiar a una de las dos opciones de derecha, al ser realizado en Guayaquil por la Cámara de Comercio de esa provincia, la presencia de barras que apoyaban a los socialcristianos y CREO era evidente, pese a ello Moncayo fue recibido de manera adecuada, el formato fue construido para exponer las propuestas y no para interactuar entre ellos, por eso los ataques de Viteri a Lasso beneficio a este último, pues cada vez que le aludían tenía 30 segundos más para exponer.

“La política será eventualmente reemplazada por imágenes. El político estará feliz de abdicar a favor de su imagen, porque la imagen será mucho más poderosa que él” decía McLuhan, y parece que el juego entre Lasso y Viteri tenía mucho de eso, el de construir dos imágenes que en esencia dijeron nada pero hicieron mucho. Por su parte el candidato Moncayo, quien trató de guardar su imagen de cordura y experiencia en mayor medida se ciñó a las preguntas. El analista político Decio Machado y el catedrático universitario César Montaño sostuvieron que las propuestas presentadas por el candidato del ANC demostraban cordura, experiencia y coherencia.

Pese a los esfuerzo que hace la derecha y publicaciones ligadas a ese sector, lo cierto es que el debate organizado por la Cámara de Comercio de Guayaquil no generó mayores expectativas entre la ciudadanía (el 60% de los ecuatorianos y ecuatorianas no lo vieron), tampoco se dieron sorpresas y la actuación de los candidatos tampoco fue tan espectacular como la demostración del bis a bis entre Noboa y Correa en el 2016.

Dentro de la cultura política ecuatoriana los debates no han tenido mayor impacto, a excepción del ocurrido en 1984 entre León y Borja, nuestra naturaleza está más ligada a la actuación en la tarima, en la relación directa del candidato con los votantes, sea mediante mecanismos televisivos, redes sociales o de manera directa en el barrio. Habrá que ver el impacto de este evento en las encuestas, pero todo hace suponer que la incidencia será menor de lo que algunos analistas quisieran

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