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Fractura de la Unión Europea y nuevo sismo en el Ecuador

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Aunque las ideas dominantes emitidas por las grandes cadenas de comunicación adjudican el triunfo a los líderes fascistas, de extrema derecha, pues habrían apelado a un discurso conservador-nacionalista que culpaba de los problemas de Gran Bretaña a los migrantes que ocupan empleos y abaratan salarios; vale aclarar que desde varios sindicatos de trabajadores y organizaciones de izquierda convocaron a sus bases a votar por la salida de Europa porque se trata de una comunidad que privilegia los intereses de monopolios y del capitalismo neoliberal.

Por Francisco Escandón G.

Los inicios de la Unión Europea (UE) se remontan a las postrimerías de la II Guerra Mundial y al interés por las tareas de la reconstrucción del viejo continente. El reacomodo  de los intereses económicos y geoestratégicos de los monopolios internacionales promovieron, bajo la consigna de la paz y la evasión a los conflictos, la interdependencia productiva y comercial de los países europeos, en lo que podríamos caracterizar como el embrión de la globalización imperialista.

Así tuvo origen en 1958 la Comunidad Económica Europea (CEE) con la participación de 6 países: Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Holanda. Esa inicial unidad económica trascendió a la organización política a la que se suscribieron los países de la mayor parte de ese continente[1]. A la institucionalización alcanzada, le siguió la política monetaria y moneda en común que fue aceptada en 19 de 28 estados miembros.

Esbozar estos aspectos es necesario para interpretar los criterios de sectores neoliberales que sostienen que la UE es el modelo a seguir por la constitución de una zona consolidada de mercado con 500 millones de potenciales consumidores y por la eliminación de aranceles dentro las fronteras nacionales que permiten el ejercicio del libre comercio.

Sin embargo de dichas entelequias, los datos vinculados al Producto Interno Bruto (PIB) demuestran que la UE no estuvo absuelta del vaivén de las crisis del capitalismo. Sinuosos son los números entre crecimiento y decrecimiento de la economía del bloque que en el año 2014 fue de €13.920.541millones con previsiones inferiores al 2% de recuperación durante los años 2015 y 2016, pero con porcentajes de deuda pública bruta que representa no menos del 86% del PIB  y altos niveles de desempleo que perjudica fundamentalmente a la juventud[2].

El éxito de la unión neoliberal puede ser cuestionado, pues ha significado: concentrar capitales en manos de los monopolios en donde el “10% más rico… posee más de la mitad de la riqueza del continente” (EUROPA PRESS, 2014), agudizar la contradicción entre las potencias imperialistas dominantes (Alemania y Gran Bretaña) con respecto a los pueblos de países dependientes, imponer el poder de la troika (Parlamento Europeo, el Banco Central y la dirección de UE) que vulnera la soberanía de los países pobres al definir políticas de corte neoliberal que afectan al empleo, producción, educación, salud, seguridad social; etc.

Tan complejos son los resultados, que aun teniendo Gran Bretaña un lugar hegemónico dentro de la UE (quinta economía mundial y segunda en el continente) los resultados del referéndum del pasado 23 de junio dieron como triunfadora a la posición de separarse del bloque.

Aunque las ideas dominantes emitidas por las grandes cadenas de comunicación adjudican el triunfo a los líderes fascistas, de extrema derecha, pues habrían apelado a un discurso conservador-nacionalista que culpaba de los problemas de Gran Bretaña a los migrantes que ocupan empleos y abaratan salarios; vale aclarar que desde varios sindicatos de trabajadores y organizaciones de izquierda convocaron a sus bases a votar por la salida de Europa porque se trata de una comunidad que privilegia los intereses de monopolios y del capitalismo neoliberal.

La derrota del europismo no sólo pasó factura a David Cameron que renunció a su condición de primer ministro del Reino Unido, también es un rechazo al establishmentdel viejo continente. Mientras las secuelas post electorales anuncian una nueva crisis económica de alcance mundial.

Tan caótico es el mercado bursátil que después de conocidos los resultados del referéndum la libra esterlina cayó en su cotización a sus peores niveles desde 1985 y otras monedas (incluido el Euro) corrieron la misma suerte, pero en contraste el dólar ganó valor de cambio y el oro físico subió de precio porque los inversionistas especuladores lo prefieren como refugio para sus capitales, el precio del petróleo y otras materias primas se derrumbaron, los mercados mundiales registraron fuertes pérdidas, los bancos y grandes inmobiliarias del mundo entero tiemblan por la desvalorización de sus acciones, etc.

Entendidos economistas afirman que sólo el día posterior a las elecciones, denominado viernes negro en el mundo de las finanzas, las bolsas asiáticas perdieron unos $700.000millones y se estima que ascendieron a $2,1billones las devaluaciones de activos en todo el mundo.

De todo esto podemos concluir que la pérdida de peso específico de Inglaterra en la disputa por el control de la UE es evidente, a la par Alemania pierde un socio con millones de consumidores en el mercado único del viejo continente. Por ende se actualizan las pugnas imperialistas por el reposicionamiento en las zonas de influencia, que darán como resultado la estructuración de nuevas alianzas y contrincantes en un renovado reparto del mundo.

Se prevé también una enconada disputa entre los sectores de la burguesía europea. Es decir, enfrentamientos de los monopolios por el poder político y económico; de allí que las medidas que adopten los órganos de gobierno de la UE repercutirán sobre los trabajadores y los pueblos pues afectarán sus derechos laborales y la inversión pública social, a ello debemos sumar el endurecimiento de las políticas migratorias que ahondarán la actual crisis humanitaria.

En el caso de la economía ecuatoriana es necesario insistir en su relación asimétrica en referencia a la UE. En relación al PIB 2015 sólo constituimos el 0,00065% de lo que produjo en ese año el bloque europeo, además representamos“solo el 0,1% de las importaciones que hace la UE del mundo” (Delegación de la Unión Europea para el Ecuador, s.f.).

De allí que las consecuencias del referéndum en Gran Bretaña significarán para el Ecuador: 1) el  estancamiento del inconsulto acuerdo comercial (TLC) que el correísmo pretende firmar con la UE, 2) el vencimiento de las preferencias arancelarias que el bloque continental europeo entregará hasta diciembre del 2016 a las exportaciones ecuatorianas, 3) el encarecimiento y falta de competitividad de nuestras exportaciones por la dependencia monetaria de un dólar revalorizado, 4) bajos precios de las materias primas, especialmente el petróleo, etc. En síntesis, todos estos fenómenos contribuirán al decrecimiento de la economía ecuatoriana.

Los países dependientes ya sufrimos las repercusiones del advenimiento de una nueva crisis, aunque los efectos mayores no tardan en multiplicarse.

Por ello es lamentable que la etiqueta dicha durante el Informe a la Nación por el actual vicepresidente, acerca de que nuestro país es potencia mundial, no sea más que una falsa profecía, pues durante esta década se engrosaron las cadenas de dependencia de nuestro país y se reeditan a pasos agigantados las políticas de la larga noche neoliberal.

Tal parece que las lecciones de la vieja Europa no son asimiladas por el correísmo.

 

Bibliografía

Delegación de la Unión Europea para el Ecuador. (s.f.). http://eeas.europa.eu/delegations/ecuador/index_es.htm. Obtenido de http://eeas.europa.eu/delegations/ecuador/eu_ecuador/trade_relation/bilateral_agreement/index_es.htm

EUROPA PRESS. (02 de 10 de 2014). elEconomista.es. Obtenido de http://www.eleconomista.es/indicadores-europa/noticias/6124888/10/14/El-10-mas-rico-posee-mas-del-50-de-la-riqueza-en-Europa.html

PCMLE. (2014). VIII Congreso. Informe del Comité Central y Resoluciones. Quito: Ediciones de la Revolución Ecuatoriana.


[1]En la actualidad los países miembros de la UE son: Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Polonia, Portugal, República Checa, Rumania Suecia; Gran Bretaña aún tiene el status de miembro, aunque en el referéndum de días atrás la mayoría de los votantes aprobaron salir de la UE.

[2] Más allá de las previsiones de los organismos multinacionales, la mayoría de las economías de los países europeos experimentan estancamientos y hasta decrecimientos. Pero lo más preocupante son sus niveles de endeudamiento con respecto al PIB: Alemania estuvo endeudada para el año 2013 en “160% PIB, Inglaterra una deuda que va más allá del 300% del PIB; Italia el 140%, Francia el 200%, Holanda el 300%.” (PCMLE, 2014, pág. 124)

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