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La jornada de ayer fue masiva y en todo el país

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Según estimaciones de sus organizadores convocó a más de cien mil ecuatorianos.

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Ahora no hubo sánduches y colas en las Plaza de la Independencia, pues, estuvo ausente de partidarios del Gobierno, pero copada por un fuerte contingente policial. Su presencia da cuenta del temor gubernamental por la masiva movilización que se produjo en Quito desde alrededor de las 5 de la tarde de ayer (jueves) -hora en que los manifestantes iniciaron a concentrarse en la Caja del Seguro- hasta entrada la noche que llegaron a la plaza de Santo Domingo.

Concurrieron diversos sectores: trabajadores, estudiantes secundarios y universitarios, pobladores de los barrios populares, militares en servicio pasivo, vendedores ambulantes, jubilados, profesionales, artistas… Fueron miles los que salieron a protestar en contra de la reforma laboral aprobada justamente en la mañana del 17 de marzo en la Asamblea Nacional. Para las fuerzas del Gobierno su aprobación fue una nueva victoria de la revolución ciudadana, para los dirigentes sindicales un nuevo golpe a los sectores más empobrecidos, pues se encuentra en la línea de precarizar el trabajo.

La jornada de ayer se desarrolló prácticamente en todo el país. En la mañana hubo movilizaciones en varias provincias como Chimborazo, Guayas, Esmeraldas, Loja en donde los integrantes de la Federación Única de Afiliados al Seguro Social Campesino, Feunassc, manifestaron su rechazo a la intención gubernamental de trasladar los dispensarios del IESS al sistema manejado por el Ministerio de Salud. Los campesinos reivindican el derecho a la seguridad social y condenan las medidas adoptadas por el Gobierno que afectan al instituto encargado de garantizar la seguridad social en el país, el IESS.

La movilización nacional, que según estimaciones de sus organizadores convocó a más de cien mil ecuatorianos, si bien tuvo como elemento central el rechazo a la política laboral del régimen, expresó el descontento existente en diversos sectores. Los estudiantes secundarios demandaron la destitución del ministro de Educación, Augusto Espinosa, al que acusan de la represión a los estudiantes del colegio Montúfar y, en general, de improvisar medidas en el campo educativo que lleva a este sector de tumbo en tumbo; los campesinos rechazan la indolencia de las autoridades frente a los problemas del agro que les obliga abandonar sus productos porque los precios que obtienen en el mercado no cubren ni siquiera las inversiones. Pancartas y gritos en contra del endeudamiento externo, contra el desempleo, el costo de la vida, en defensa de los derechos políticos, en defensa del IESS, etc. se observaron en las distintas ciudades.

Esta fue la primera movilización de carácter nacional convocada por el Frente Unitario de Trabajadores, FUT, en este año. Su magnitud se asemeja a las acciones de protesta que se desarrollaron a mediados del año pasado y pusieron al Gobierno en una situación difícil. En los próximos días los dirigentes de las centrales sindicales mantendrán reuniones para definir nuevas acciones de protesta.

Como en ocasiones anteriores, autoridades gubernamentales –y el mismo presidente Correa- señalaron que los organizadores únicamente tenían la intención de crear una ambiente de violencia, y hasta que buscaban un muerto en las protestas, pero nada de ello ocurrió. Las manifestaciones se desarrollaron de manera tranquila, sin incidentes. El Gobierno desconvocó una manifestación de apoyo que inicialmente fue llamada, como en ocasiones anteriores en los exteriores del Palacio de Gobierno. El presidente Correa dijo que no la harían en correspondencia con el duelo decretado por el trágico fallecimiento de 22 miembros de las Fuerzas Armadas, pero el presidente del Frente Popular, Nelson Erazo, aseguró que su no realización se debe a la debilidad del régimen.

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