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“Hoy he matado trece niños”

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ataque-israel-a-palestinapor Marco Villarruel A. *

Así manifestó con desparpajo el soldado David Dovadia a través de las redes sociales los días que Israel masacraba a los palestinos de la Franja de Gaza. No se quedó ahí. Dijo además que tenía ganas de “mandar al infierno a los perros musulmanes”. El rabino Eli Ben – Dahan declaró en Israel en un programa de radio: “Creo que los palestinos no merecen vivir y no son más que criminales”. (Punto Final, agosto 2014). Acostumbrados como están a sembrar la muerte allí donde sus descabellados y delirantes ideales de implantación sionista les lleva a amenazar: “La única solución duradera requiere el desmantelamiento de Gaza, la reubicación humanitaria de la población árabe no beligerante, y la extensión de la soberanía israelí sobre la región”, amenaza con soberbia Martin Sherman del Instituto Israelí de Estudios Estratégicos.

La prensa capitalista no ha podido ocultar muchas expresiones como las anteriores manifestadas en Israel y en los Estados Unidos, todo lo cual denota el profundo odio de clase, étnico y religioso que alimenta las guerras de los ejércitos sionistas.

La precaria pacificación que a veces se vive en esta conflictiva región se parece al silencio de los cementerios después de la nueva invasión y de la matanza colectiva, pública y ampliamente tolerada y apoyada por las potencias capitalistas mundiales.

El fondo de la cuestión es una mezcla de intereses económicos, geopolíticos y religiosos que atizan una confrontación de larga data en el tiempo, con ramificaciones tan brutales como la eliminación de árabes o palestinos en cualquier parte del mundo o la voladura de las Torres en Nueva York.

En nuestros países no alcanzamos a vislumbrar la naturaleza misma de la cuestión, pero algo que ha detenido las guerras religiosas y de ocupación extranjera son las luchas organizadas de los pueblos por conquistas democráticas y los derechos humanos, y por la presencia de una fuerte conciencia laica en la educación y en la sociedad.

No obstante de la lejanía que para nosotros representa este sangriento conflicto, no deja de traer importantes enseñanzas con las cuales nos ayudamos para explicar las contradicciones sociales, los intereses imperiales, la naturaleza criminal del sistema capitalista-imperialista.

Los más importantes sectores de la sociedad ecuatoriana han rechazado la masacre al pueblo palestino. Incluso quienes de alguna manera ven algún elemento destacable en la cultura y civilización judías han silenciado su opinión o la han expresado tímidamente.

Lo grave es que el presidente de la República del Ecuador no haya tenido una actitud coherente con sus peroratas antiimperialistas y por lo tanto haya puesto una zanja entre sus palabras y las de sus aliados de Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Brasil, que tuvieron una actitud bastante digna. Correa nunca escondió su admiración por Israel y por ello jamás ha puesto obstáculo para el fortalecimiento de las relaciones con ese país, lo que incluye los contratos relacionados a la seguridad y a la dotación de armas e inteligencia militar.

En estos días de sufrimiento mundial no escuchó el pedido nacido de nuestras organizaciones populares de romper relaciones con el estado de Israel. Solamente difirió su viaje a su amado Israel, lo cual hizo después de la presión social interna. Quizá para no ser criticado por el judaísmo mundial dedicó una sabatina a elogiar a los israelíes. Con aquella sonrisa burlona de siempre ridiculizó el pedido de expulsión del embajador sionista porque “eso no trae la paz”. Argumento infame que no esconde su admiración por estos verdugos de la humanidad.

Justificó el genocidio diciendo que “Israel ha sido agredida y ha habido víctimas” y en relación al origen de este conflicto dice: “No soy maniqueista, de hecho esto comenzó con la muerte de tres muchachos”. “Israel es un pueblo admirable y no se cerrará su embajada”, informa la página Universo Bíblico.

El falsamente revolucionario, internacionalista, admirador del Che Guevara, ya en el marco de la matanza de 1 900 palestinos y de ellos 600 niños dice que Israel es el campeón mundial de la innovación y para ello citó a Jonathan Medved quien habló como invitado nada menos que en la sesión de gabinete en marzo del 2014. Y por si acaso alguien duda que a quien admira es a los judíos dijo “Los judíos son los que más premios Nobel tienen, en un porcentaje de 20 a 1 al que le sigue, han hecho florecer el desierto con la mitad de habitantes que el Ecuador”, decía mientras Israel mataba a los dirigentes palestinos y a más niños.

Un país que tenga dignidad, frente a la masacre condenada hasta por la tímida Naciones Unidas, deberá romper las relaciones comerciales con ese país, especialmente en la rama militar y de seguridad. Debe prohibir que ecuatorianos o ecuatorianas de nacimiento o adopción vayan a prestar servicio militar en las Fuerzas Armadas de Israel e impedir que los judíos del Ecuador envíen remesas de dinero a Israel desde bancos ecuatorianos o extranjeros.

Es lo mínimo que se puede pedir a un gobierno que se dice revolucionario.

*Periodista y docente universitario.

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