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La herencia de Fritz Neumark y Gerhard Kessler

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La caza de brujas contra 1128 académicos de 89 universidades que firmaron una petición titulada "No seremos parte de este crimen" continúa en Turquía, recordando el período del macartismo en EE.UU. 

 por Ferhat Sari, Diario Evrensel (Universal) Turquía | especial para EcuadorLibreRed

La caza de brujas contra 1128 académicos de 89 universidades que firmaron una petición titulada "No seremos parte de este crimen" continúa en Turquía, recordando el período del macartismo en EE.UU. Después de haber llamado a la paz y pedir “que el Estado ponga inmediatamente fin a la violencia contra los ciudadanos" en la región mayoritariamente kurda del sureste, los firmantes han sido objeto de detenciones, registros domiciliarios, investigaciones criminales y administrativas, amenazas de muerte, suspensiones de sus puestos y despidos.

Después  de que el presidente Recep Tayyip Erdogan les acusó de ser "traidores y quinta columna de las potencias extranjeras, estos ‘llamados intelectuales’ han enfrentado cargos por "insultar públicamente a la nación turca, a la República de Turquía, al parlamento turco, al Gobierno y a las instituciones judiciales del estado”, en virtud del artículo 301 del Código Penal turco que castiga a los infractores con prisión de seis meses a dos años, y por "difusión de propaganda de organizaciones terroristas", en virtud del artículo 7 de la ley contra el terrorismo (TMK). El artículo 301 previamente ha sido usado para presentar cargos contra el ganador del Premio Nobel de Literatura 2006, Orhan Pamuk, en contra de otro conocido novelista, Elif Safak, y también en contra del periodista turco-armenio Hrant Dink, que posteriormente fueron asesinados por los nacionalistas radicales. 

Uno de los fiscales que puso en marcha una investigación criminal en contra de los académicos está familiarizado con el caso de seguridad nacional contra Can Dundar y Erdem Gul, que revelaron la entrega clandestina de armas a Siria por parte de la Organización Nacional de Inteligencia de Turquía (MIT). Cadena perpetua agravada además de una sentencia 42 años de cárcel han exigido recientemente para estos dos destacados periodistas.

Aparte de esto, a pedido del Consejo de Educación Superior de Turquía (YÖK), el máximo órgano de gobierno de las instituciones académicas, construido después del golpe de estado militar en 1980, muchas universidades han iniciado investigaciones disciplinarias a su personal firmante. Más de 200 académicos han sido ubicados como blanco hasta ahora. Algunos de ellos han sido removidos de sus puestos o incluso despedidos. Además, una de ellas  ha debido abandonar su sitio de vivienda.

Uno de los códigos más populares de la ideología oficial, "continuidad del Estado y la protección de sus intereses"  es la base de todos los métodos de opresión anteriormente citados. Desde los funcionarios del gobierno a los rectores, tanto la prensa partidista y los académicos que presentaron la denuncia penal en contra de sus colegas, todos han hecho referencia a un mismo discurso. Definir los límites de la libertad académica de acuerdo con los intereses del Estado se plantea como criterio universal por parte de las personas antes mencionadas.

Teniendo en cuenta la definición moderna de libertad de expresión y su base internacional, aquella postura indica una discusión teórica muy pasada de moda. Sin embargo, también es sumamente irónico en términos prácticos considerando que en los años 1930 Turquía recibió refugiados que eran académicos.

Los refugiados estudiosos han hecho una gran contribución al desarrollo de la ciencia y la enseñanza en Turquía. La mayoría de ellos trabajó en la Universidad de Estambul, que es la universidad más antigua del país. La Facultad de Economía de la Universidad de Estambul fue fundada en base a un informe elaborado por una de estas figuras, el profesor Fritz Neumark, que tuvo gran impacto en la modernización de las finanzas públicas de Turquía. Otro académico refugiado fue también el profesor Gerhard Kessler. Él sentó las bases de la educación en la disciplina de economía en Turquía. Como Neumark y Kessler se habían negado a limitar sus estudios académicos a razones de Estado y adoptaron una posición firme contra los nazis en sus escritos, fueron despedidos de sus universidades y tuvieron  que salir de Alemania debido a la opresión cada vez mayor. Neumark, Kessler y otros son honrados y enaltecidos por las nubes en la página web oficial de la Universidad de Estambul, que  ahora ha abierto una investigación contra 52 académicos de su planta. ¿No es irónico?

Los firmantes actuaron de manera histórica en cuanto a la convivencia pacífica y fraternal entre turcos y kurdos. Si bien muchos académicos no comparten todas las afirmaciones contenidas en el comunicado, no eludieron firmar la cara frente a la necesidad de la paz. A pesar de la creciente presión por parte del gobierno mantienen sus palabras. Como uno de mi amigo firmante dice: "No hay lugar para dar un paso atrás. Estamos en el borde de un acantilado".

 

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