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Otto-Griebel-La-internacionalpor Manuel Salazar 

En un escrito titulado “Sobre la historia del cristianismo originario” (1894), Federico Engels, sugiere que esa corriente fue socialista en las condiciones histórico-sociales en que desarrolló.   Eran los tiempos en que se manifestaba como una práctica  e ideas diversas para combatir el colonialismo romano; y todavía no era una concepción rígida, única, inapelable, sino que se nutría de varias tradiciones y formas, unidas en la lucha contra ese poder.

El cristianismo era  en consecuencia una idea y práctica revolucionaria.

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Yo estoy_con_la_revolucinTomado de: http://movimientogayones.blogspot.com/

Las políticas neoliberales, privatizadoras y antipopulares del presidente en funciones en 1988, Carlos Andrés Pérez, respondían a las llamadas política de shock, plasmadas en el VIII plan de la nación y en base a el acuerdo puntofijista de sustitución de importaciones, promovidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para aumentar las ganancias de los grandes monopolios apropiándose de las riquezas de los países y profundizando la explotación a los trabajadores.

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Movilizaciones-MxicoPor: Héctor Briseño, corresponsal/Tomado de la Jornada

Acapulco, Gro. La Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg) reportó la muerte del profesor Claudio Castillo Peña, luego que el martes por la tarde policías federales desalojaron a maestros de Guerrero que bloqueaban el Bulevar de las Naciones, en la zona Diamante, muy cerca del aeropuerto de Acapulco.

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FalsosPositivosNo existe diferencia alguna entre lo que fue el gobierno de Álvaro Uribe Vélez y el de Juan Manuel Santos, no  porque  sean neoliberales Pura-sangre, sino por la ferocidad de sus gobiernos. Se caracterizan porque mantienen un desprecio por la vida. Los asesinatos de dirigentes sindicales no ceden, tampoco los asesinatos de los defensores de derechos humanos, pueblos indígenas, los asesinatos de periodistas, los asesinatos de niños, las casas de pique continúan en Buenaventura, el fallecimiento de niños wayuu por hambre hasta el año 2014 fue una constante. La tasa de homicidios se mantiene alta aun cuando el gobierno se alegra de que en los últimos años las estadísticas muestren un descenso en el número de homicidios. La constitución política de 1991 en su artículo 11 expresa que el derecho  a la vida es inviolable. No habrá pena de Muerte. La práctica demuestra otra cosa. La muerte  es una práctica común que intimida, es una forma de terrorismo de tal manera que la sociedad se sustrae de la defensa de sus derechos, de plantear sus ideas públicamente, el patrón puede imponer sus condiciones de tipo laboral, el gobierno puede aplicar políticas regresivas al pueblo. Cuando logran este cometido han triunfado y pueden seguir administrando bajo políticas adversas para el pueblo. En Colombia, este terrorismo ha sido matizado con el paramilitarismo como política de estado, pero los trabajadores y sectores sociales  siguen confrontando el modelo económico imperante.

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6dcbffe5b8d80d7259a9f01a7c5092a5 por: Guerrilla Audiovisual

“(…) sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles."

- Rodolfo Walsh, Carta abierta a la junta militar; Argentina, 1977.

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274204

Por: Unión de la Juventud Estudiantil del Perú

¡Por la derogación de la ley n° 30288!

¡Que la crisis la paguen las transnacionales, la CONFIEP y los capitalistas, no la juventud y los pueblos!

1.- LA CRISIS ECONÓMICA INTERNACIONAL Y SUS EFECTOS EN LA ECONOMÍA PERUANA.-

En el marco de la crisis del sistema económico capitalista y los efectos de ésta en la economía peruana, el gobierno minero militar de Ollanta Humala después de haber permitido el despojo y la expoliación de nuestros recursos por parte de la minería y el extractivismo, viene profundizando la aplicación de las políticas neoliberales para afianzar la explotación de la clase obrera, la juventud y los pueblos, buscando asegurar las cuotas de ganancia de las empresas transnacionales y la Confiep en nuestro país, disponiendo ahora el empleo de mano de obra barata de la juventud, la implementación del paquetazo medio ambiental, la reforma tributaria a favor de las transnacionales, etc. a lo que ha llamado el gobierno descaradamente "reactivación económica"(a favor de las transnacionales) . Por lo que manifestamos ¡¡¡Que la crisis la paguen las transnacionales, la Confiep y los capitalistas, No la Juventud y los Pueblos!!!

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periodistas 050115

Tomado : desinformemonos.org

Son ya siete días de la desaparición forzada del fotoperiodista veracruzano Sánchez Cerezo. La reportera de Coatzacoalcos Sayda Chiñas Córdova, donde laboraba hace casi cinco años en el diario Notisur, confirmó a través de su cuenta de facebook que fue despedida de su trabajo debido a su activismo por la desaparición de varios de sus colegas. En este mismo municipio, un medio de comunicación despidió a uno de sus periodistas por salir a manifestarse y otros más han recibido intimidaciones de sus propios medios por defender la libertad de expresión.

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Por: Raphael Hoetmer

En las últimas semanas, se han visto una serie de movilizaciones masivas en el Perú contra la ley para un nuevo régimen laboral juvenil[1] que han tenido un enorme impacto en el debate político nacional. Aunque el gobierno peruano dice que su propósito es formalizar y capacitar a jóvenes desempleados o trabajando actualmente en trabajos informales, la ley atenta contra los derechos laborales de trabajadores jóvenes, al reducir sus días de vacaciones y eliminar beneficios y prestaciones.

Los siguientes pasos de quienes están en los calles determinarán si logran consolidar un movimiento juvenil emergente y abrir un debate más amplio sobre los límites de las políticas neoliberales en el país, o si se diluyen tras la derogatoria o modificatoria de la ley.

Con la tercera movilización el 29 de diciembre se cerró una primera etapa de una irrupción sorpresiva en el panorama político y debate público peruano. No solo llamó la atención la gran participación de las marchas juveniles en fechas de fiestas[2], y la difusión en todo el país[3], sino también su energía, creatividad e irreverencia. Esta se expresó por ejemplo en los destinos de las marchas, que incluyeron el gremio empresarial del Perú, la CONFIEP–planteando que allí reside el poder real detrás de la ley- y la toma de las principales avenidas de la ciudad, que en Lima no suelen ser paralizados por protestas.

¿Espontaneidad o momento histórico?

Al contrario de quienes afirman que estas protestas son expresiones espontaneas, en realidad son el resultado de la combinación de un trabajo organizativo duro y continuo de diversas organizaciones -invisible para los medios y el debate político peruano-, y una oportunidad política coyuntural. Entre sus fuentes están la terquedad en el trabajo de organizaciones sindicales, estudiantiles y políticos que mantienen tradiciones políticas, pero también el trabajo constante de múltiples colectivos juveniles, barriales, de derechos humanos, y culturales, como del Bloque Hip Hop que representa uno de los bloques más contestatarios del movimiento. La “Ley Pulpin”, la torpeza del gobierno en promoverla de manera autoritaria y la respuesta a la represión de la primera marcha (18 de diciembre), permitieron juntar esta diversidad, y ampliar la participación de manera espectacular a jóvenes quienes no suelen salir a protestas.

Ya anteriormente, la movilización virtual (clave en explicar estos procesos) y callejera de jóvenes organizadas fue fundamental en la derrota de Keiko Fujimori en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2011 por la campaña “No a Keiko”, como también en el veto popular a la repartija de los cargos en el Tribunal Constitucional y la Defensoría del Pueblo en julio de 2013, y a la reforma de las Administradoras de los Fondos de Pensiones (AFPs) en 2014. En este sentido, la juventud ya han mostrado una capacidad real de veto callejero a algunos de los excesos de la política peruana. Las protestas actuales sin embargo, han superado en fuerza y participación a sus antecesores, marcando -como señaló la congresista Veronika Mendoza- un momento histórico para el movimiento juvenil y la política en el Perú.

Ello es una buena noticia para la democracia en un país donde la oposición real y la renovación de la política tienen que venir desde las calles, ya que la política institucionalizada -salvo excepciones- está tomada por la mediocridad, los poderes fácticos y lo que Steven Levitsky llama el “consenso de Lima”. Ello implica la continuidad de la ortodoxia neoliberal que alrededor del planeta ha perdido fuerza, pero en Lima se mantiene intacto, declarando que salvo el crecimiento económico todo es ilusión.

La oposición al consenso neoliberal y extractivista en la última década ha venido principalmente de comunidades y poblaciones afectadas por las actividades extractivas en la sierra y selva del país, sin un correlato urbano similar. Si bien en Lima hay movilizaciones casi todos los días, pocas veces logran remover al país. Probablemente es el movimiento de diversidad sexual que ha tenido más capacidad de interpelar a la hegemonía neo- conservadora en la capital en los últimos tiempos.

El punto de iceberg del régimen laboral

La dimensión de su importancia histórica dependerá de las decisiones y acciones por venir después de esta primera etapa. Es probable que la ley será derogada o transformada, constituyendo una derrota para el gobierno, pero no necesariamente una victoria para el movimiento emergente. Lo cierto es que la reacción del público general a estas movilizaciones ha sido mucho más positiva y solidaria que en casi cualquier protesta en Lima en los últimos años. La campaña mediática inicial para minimizar y deslegitimar las protestas ha podido hacer poco contra ello. Así se visibiliza que las contradicciones sociales que generan las políticas neoliberales puedan tener sus límites hasta en Lima. Una mirada, por ahora, (muy) optimista recuerda el ejemplo de Chile, donde la crítica a la privatización de la educación permitió abrir un debate de fondo sobre las políticas neoliberales y sus consecuencias tras el retorno a la democracia.

Para ello los desafíos son varios y grandes.

Evidentemente, la “Ley Pulpin” es solo el punto último del enorme iceberg del régimen laboral y del neoliberalismo extractivista en el país, abriendo la posibilidad de una politización más allá de la demanda concreta de la derogatoria de la ley. Las opciones de ampliar las agendas son varias, como se ha planteado en las discusiones internos y en torno de las movilizaciones, empezando por la demanda de un nuevo régimen laboral general que garantiza el trabajo digno y la redistribución de las riquezas en el país, pasando por la crítica a la corrupción y el poder excesivo de los poderes fácticosente en las marchas, cuando haceor el ucir susn el sector informal. s projectos para enfrentar los cambios. ahe role of the re o (ya presente en las marchas, cuando hacen visible a la CONFIEP y critican a los medios) y la criminalización y represión de la protesta, pudiendo llegar a la construcción de una agenda desde lxs jóvenes para el Perú.

De esta manera, se podría provocar un debate político de fondo e incidir inclusive en las condiciones del próximo proceso electoral. Sería muy importante incluir la crítica a los paquetazos anti-ambientales, anti-territoriales y anti-laborales que se han dado en el segundo semestre del año pasado, y a la vocación extractivista del gobierno actual. Salvo alguna pancarta diciendo “Ni Conga, ni Chadin. Tampoco el Ley Pulpín”[4] hasta ahora no hubo muchas referencias a ello. Ello no solamente permitiera ampliar la crítica al modelo económico actual, sino también generar lazos con otras organizaciones sociales y agendas en el país.

Innovaciones políticas

Un tercer elemento, no menos importante, tiene que ver con las formas de hacer política. Las marchas desbordaron ampliamente a las organizaciones clásicas políticas y sindicales de “estos son, aquí están, los que siempre lucharán”, y su capacidad de dirigir o canalizarlas, adquiriendo una lógica de acción propia de una confluencia amplia y coyuntural. Algunos perciben ello como una amenaza, que podría impedir su politización u “orientación adecuada”. Otrxs –a quienes me sumo- lo ven más bien como una oportunidad de renovación y consolidación de un movimiento juvenil diverso, descentralizado y territorializado en universidades, trabajos y barrios.

En este sentido, en el seno del movimiento emergente hay tensiones y discusiones necesarias sobre temas de representatividad y formas de organización. La constitución de “las zonas” como espacios territoriales para auto-organizarse como bases de las protestas es un aprendizaje y experimento importante del proceso, que asemeja de alguna manera lo que ha pasado en las luchas territoriales en el país, o en otros movimientos juveniles contemporáneos como los indignados en España y Yo Soy 132 en México. Otro ejemplo de las dinámicas internas han sido las acciones de compañerxs de los movimientos feministas y de diversidad sexual, que dentro de las protestas han ido cuestionando prácticas y discursos patriarcales.

Sin duda, esta creatividad será necesaria para imaginar los siguientes pasos del movimiento, que no solo buscarán la derogación de la ley o la ampliación de la agenda de protesta, sino también intentarán de dar forma a un movimiento emergente como un sujeto político clave en la política peruana. Pues, la capacidad de veto callejera a los excesos neoliberales evidencia un poder ya existente. Un proceso de centralización o burocratización clásica de esta energía probablemente sería el primer paso hacia la desmovilización, pero a la vez, es cierto que los desafíos futuros requieren saltos en la fuerza organizativa, articuladora y política. En este sentido, es clave la articulación entre las distintas dinamicas organizativas (sindicatos, colectivos y partidos políticos, organizaciones estudiantiles y zonas), como también establecer o fortalecer los vínculos con los procesos de movilización en otras ciudades peruanas. Otra necesidad clave es establecer o fortalecer los vínculos con los procesos de movilización en otras ciudades peruanas.

Lo cierto es que en estos momentos, cuando las movilizaciones abren la historia -en palabras del sociólogo boliviano Luis Tapia-, y se puede ver en las calles este otro Perú posible, están naciendo cosas nuevas: formas de organizarse, lenguajes políticas, redes, agendas y estrategias, propios del momento actual. En ello está el movimiento que se pueda potenciar. Sin duda, hay mucho por hacer, y estamos muy lejos del Perú que queremos, pero la fuerza y energía de estas movilizaciones hacen intuir que algo se está moviendo en el “Consenso de Lima”.

NOTAS:

[1] Para más información sobre la Ley, ver: http://www.larepublica.pe/26-12-2014/regimen-laboral-juvenil-este-es-el-video-con-la-mejor-explicacion-sobre-la-ley-pulpin

[2] 19, 22 y 29 de diciembre con entre 10 y 25 mil manifestantes en cada marcha. Mas información en: http://www.larepublica.pe/16-12-2014/jovenes-salen-a-la-calle-en-protesta-del-nuevo-regimen-laboral, http://www.larepublica.pe/22-12-2014/regimen-laboral-juvenil-segunda-marcha-contra-la-norma-se-realiza-esta-tarde, y: http://www.larepublica.pe/28-12-2014/ley-pulpin-jovenes-salen-a-las-calles-este-lunes-29d.

[3] Al menos hubo movilizaciones en Piura, Chiclayo, Trujillo, Iquitos, Huancayo, Arequipa, Cusco y Abancay.

[4] Esta pancarta hacía referencia a un megaproyecto minero y un plan de hidroeléctrica en Cajamarca, paralizados por movilizaciones masivas en los últimos años.

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Tomado: http://internacional.elpais.com

En plena víspera de Navidad el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, reprimió con dureza las protestas que centenares de campesinos mantenían en regiones del interior del país en contra del inicio de las obras de construcción del Canal Interoceánico, planificado por la empresa china HKND. Organismos de derechos humanos y campesinos consultados en la zona por teléfono afirmaron que se registran al menos cincuenta heridos. Los hechos ocurrieron en las comunidades de El Tule, provincia de Río San Juan, al sur del país, y Tola, provincia de Rivas, en las costas del Pacífico de Nicaragua. Ambas zonas serían afectadas por la ruta del Canal. En la provincia de Nueva Guinea los campesinos decidieron levantar la manifestación para evitar más violencia en una jornada que ya fue bautizada como una “Navidad negra”.

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Tomado de: http://elpanfleto.pe

Aunque parezca exagerado, la distancia que separa nuestra carrera universitaria de haber sido peones de una hacienda, a la orden de un omnipotente gamonal, es muy corta. Y te lo deseamos recordar porque el discurso oficial del país ha pretendido borrar del recuerdo de las y los jóvenes que si hoy podemos ir a un centro de estudios superior y no ser siervos feudales es porque hubo muchos procesos que nuestros padres, abuelas y bisabuelas llevaron adelante: tomas de tierras de haciendas, creación de escuelas rurales por parte de las comunidades, frentes de defensa, huelgas generales e invasión de barriadas, que pretendieron que las descendencias, nosotros, no suframos lo que ellas y ellos sí.

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cuba 0

Por: Andrés Quishpe

“Nada es perfecto,

todo debe cambiar

es muy duro el camino de la libertad

para llegar más cerca del ideal

busca de un mundo que lo disfruten

gente libre y en paz.

Resistencia…”

Reincidentes

Era noviembre de 2008, por primera vez vi en la ciudad de Quito a un grupo muy conocido por la juventud rockera, que surgió en medio de la lucha estudiantil española; tenían un grito tierno y un planteamiento ideológico y político irreverente: eran insolente contra el sistema, pero solidarios con la lucha de los sectores sociales. Ese grupo de rock se llama  Reincidentes, lo que me llamo la atención y por lo que hoy traigo a colación, es una canción que ellos dedican al pueblo cubano, a su lucha y que se titula Resistencia.

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argentinazooTomado de: http://fpds-cn.com.ar/

Transcurrieron 13 años desde la rebelión popular que en diciembre del 2001 intentó parir una nueva Argentina. Desde entonces, sin desconocer sus límites, se instaló una nueva relación de fuerzas por la que el país ya no volvió a ser el mismo.

El nuevo aniversario así como la compleja situación que asoma en el horizonte incita a balancear cuanto de esa apuesta de transformación encarnó en la realidad, así como a trazar algunos rasgos del país que se viene. Como entonces, mucho dependerá de lo que hagamos colectivamente como pueblo.

Diciembre del 2001: no sólo crisis

No vamos a hablar del país neoliberal contra el que se dirigió la rebelión y que fuera impuesto a sangre y fuego por la dictadura militar y luego profundizado por los gobiernos radicales, del PJ y del centroizquierda que le sucedieron.

Vamos a resaltar, en cambio, tres aspectos que le dieron fisonomía propia a la rebelión y que en la última década, no casualmente, buscaron taparse con un manto de olvido.

El primero es que la rebelión fue a contramano de la sociedad individualista a la que aspira el capital. Ya el 19 de diciembre a la noche, mientras centenares de miles marchábamos en las principales ciudades contra el poder político y económico, quienes se sumaban en cada esquina eran recibidxs cálidamente con aplausos. El hasta ayer desconocido pasó a ser compañerx, hermanx. En las calles se escuchaba “piquete y cacerola, la lucha es una sola”, mientras lxs vecinxs de la Capital recibían con mate cocido a las filas piqueteras que llegaban desde las barriadas más pobres del conurbano. El fino olfato popular señalaba con claridad y sencillez una de las principales tareas: había que unir al pueblo trabajador, no meramente por arriba en acuerdos entre organizaciones como algunos leyeron, sino articulando necesidades, reclamos, esperanzas, proyectos, luchas y organización popular. El 2001 no lo resolvió, pero señaló el rumbo a seguir.

En segundo lugar, la rebelión argentina -junto a otras en Nuestra América y el mundo- tiró a la basura el supuesto “fin de la historia” según el cual el mercado y la democracia liberal aparecían como máxima aspiración humana. En trazos gruesos e incipientes, la rebelión esbozó una sociedad alternativa a la destructiva y criminal del capital: durante meses los bancos debieron escudarse tras  muros metálicos para evitar la merecida furia popular; “desendeudarse” significó, sin vueltas retóricas, el repudio al pago de la fraudulenta deuda externa y no su pago “serial”, como hoy pretenden convencernos; el trabajo cobró un valor superior a la “sagrada” propiedad privada y trabajadores y trbajadoras recuperaron cientos de empresas y las pusieron a producir, mientras muchxs otrxs ocupaban calles, plazas y rutas tras decidirlo en democráticas asambleas. La historia se levantaba desde su féretro y los pueblos avanzaban -a tientas pero decididos- para que fueran el capitalismo y su falsa democracia liberal los que ocuparan el vacío ataúd. Nuevas metas y objetivos nacían desde la lucha popular.

Por último, el pueblo puso la política patas para arriba y, mientras exigíamos que “se vayan todos”, buscábamos arrebatar la política de manos de quienes, desde las podridas instituciones que aún perduran, regían los destinos del país. Lo hicimos parcialmente, no en todas las esferas posibles y necesarias y sin la organización suficiente. Pero proyectos en salud, educación, cultura, economía social, vivienda, medios de comunicación, servicios públicos, justicia o régimen político surgían desde abajo, eran debatidos democráticamente y se luchaba por ellos. La rebelión popular, articulando la lucha reivindicativa con la política, buscaba convertir en letra muerta a la reaccionaria Constitución según la cual “el pueblo no gobierna ni delibera”, poniéndonos en sintonía con los procesos revolucionarios y constituyentes que asomaban en Bolivia y Venezuela.

 

Desde entonces y durante la última década, el kirchnerismo supo apropiarse de varias reivindicaciones por las que el pueblo luchó durante años. No se pueden desconocer las conquistas logradas, pero  tampoco que fueron dadas de forma tal que quebraran los pilares de lo nuevo que brotaban de la rebelión popular. Su estrategia fue fragmentar a los sectores populares sembrando la idea de que las reivindicaciones de unos atentan contra los derechos del otro, recomponer la falsa idea de que el bienestar necesita de la “confianza” de los inversores y rechazar toda acción política que no se origine en los despachos oficiales o las instituciones del régimen. Estas, entre otras, constituyeron ideas-fuerza que se mantuvieron durante toda la década y dieron continuidad y coherencia a lo que apareció, para muchos, como políticas pendulares, ante los vaivenes “progresistas” y reaccionarios.

Tres mitos, apoyados en un aceitado aparato comunicacional oficial, sostuvieron estas ideas fuerza: una supuesta continuidad entre el elenco gubernamental y las generaciones que  lucharon por el socialismo a comienzos de los ‘70; la puesta de un signo igual entre las prácticas de las organizaciones juveniles impulsadas desde arriba por el oficialismo, con las de los miles de jóvenes que en barrios, escuelas y empresas luchan por otra sociedad a tono con los desafíos que dejó la rebelión. Y por supuesto, nada de esto se sostendría sin la versión oficial del 2001 como mera crisis, como el “infierno” del que habríamos salido gracias a los gobiernos kirchneristas.

La Argentina de hoy

Comparar la situación actual con la vivida en el pico de la crisis económica y social de hace 13 años no es más que un recurso que busca deslegitimar cualquier reclamo.

Una rápida mirada sobre el país permite valorar que perviven pilares centrales del neoliberalismo: el trabajo precarizado para millones, una producción que mira al mercado mundial antes que a las necesidades de la población, la concentración y extranjerización de la economía, el extractivismo como palanca fundamental, la mercantilización de la salud y la educación, el pago de la deuda externa. Pilares que perduran y se profundizan.

Se muestra como logro que el monocultivo de soja pasó de los 12 a los 20 millones de hectáreas lo que entusiasma a las empresas del agro-negocio pero tienen graves consecuencias para el pueblo: el precio de la carne se disparó hasta hacerse inalcanzable, 200 mil familias campesinas y de los pueblos originarios fueron expulsadas de sus tierras hacia las villas en las grandes urbes, los agro-tóxicos contaminan a cada vez más poblaciones, la Argentina se convirtió en uno de los responsables del cambio climático, aportando el 4,5% de la deforestación mundial.

Al mismo tiempo, la megaminería, ampliamente resistida por las poblaciones afectadas, pasó de cerca de 40 a casi 600 proyectos en diferentes etapas de concreción.

La crisis energética que alentó la estatización parcial de YPF no se tradujo en una reversión de la entrega sino en su profundización, con los contratos con Chevrón, la sanción de la ley de hidrocarburos y la prioridad dada al fracking, que en muchos países ha sido prohibido por sus efectos contaminantes y peligrosidad.

Bajo un gobierno que agotó la palabra “equidad”, la educación y la salud son cada vez menos un derecho para millones de excluidos y más un negocio para unos pocos.

El ajuste vuelve a expresarse con la inflación que le gana la carrera a los sueldos y jubilaciones así como con los despidos y suspensiones que durante el último año han afectado a miles de trabajadores. Ante la resistencia popular, los acuerdos con las burocracias sindicales, una brutal represión y la criminalización de la protesta pasaron a ser las herramientas con que el gobierno enfrenta a las luchas y al surgimiento de un activismo honesto y combativo, que responde ante sus compañeros y compañeras de trabajo.

A pesar de importantes conquistas legales y simbólicas del movimiento de mujeres y géneros (que no vamos a desconocer), el derecho al aborto, uno de los pilares del sostenimiento del machismo y el patriarcado, aparece negado por el gobierno y la iglesia, en un acuerdo sellado en el Vaticano de Francisco y rubricado por el Congreso Nacional. Los femicidios y la violencia de género se profundizan, ante la falta de políticas serias y sistemáticas y presupuestos insuficientes.

2015: un año no sólo electoral

Las próximas elecciones van ocupando el centro de las preocupaciones de los partidos, sea cual fuere su signo. El bombardeo mediático magnifica diferencias, pero son evidentes los acuerdos sustanciales entre los candidatos con mayores chances, como Scioli, Massa, Macri o Binner.

Mientras, es el propio gobierno el que desanda gestos progresistas, poniendo de  manifiesto los límites de cualquier proyecto que se mantenga dentro del capitalismo.

Pero lo que verdaderamente estará en juego en este 2015, es si el ciclo de conquistas que abrió la rebelión perdurará o será derrotado. Y esto se jugará en las calles, empresas, escuelas, hospitales, barrios y universidades, con la organización, luchas y solidez de proyectos que alcancemos como pueblo trabajador.

Las candidaturas que presenten las diversas izquierdas podrán ser un útil apoyo para profundizar y consolidar el rumbo que transformó al 2001 en una divisoria de aguas en nuestra historia. A condición de pensarse al servicio de las luchas, organización y proyección de nuestro pueblo. Y a condición también de superar la confusión que tras más de una década, deja como el kirchnerismo entre las organizaciones populares.

Lejos de las miradas por arriba, en el FPDS-CN sabemos que es desde abajo como hace 13 años, en las luchas de resistencia, en los procesos de organización que rehúyen del corporativismo, en el debate sobre las experiencias que dejó la lucha -en Argentina y en Nuestra América- contra el neoliberalismo primero y el “progresismo” ahora, que van gestándose las fuerzas que animarán los próximos procesos revolucionarios en el camino de una patria socialista, feminista, ecologista y libertaria. Sabemos también que no somos lxs únicxs en esa búsqueda. Hay muchas más organizaciones, colectivos, compañeros y compañeras con quienes nos seguimos encontrando. En esta lucha y esa apuesta perseveramos a 13 años del 2001.

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Eeuu-CubaFuente: http://laradiodelsur.com.ve/

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentó este miércoles las medidas y los primeros pasos a tomar para restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba. La Casa Blanca emitió un escrito con el mismo propósito.

Conozca las medidas que pretende impulsar el gobierno estadounidense que incluyen cambios diplomáticos en 12 temas específicos.

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