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¡No al retroceso! ¡La salida a la crisis es el poder popular!

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Pronunciamiento del Partido Comunista Revolucionario de Brasil en relación al momento político que vive ese país

Desde que culminaron las elecciones del 2014, cuando la candidata del Partido de los Trabajadores, PT, venció a Aécio Neves -del  Partido de la Socialdemocracia Brasileña PSDB- con 51,64% de los votos contra 48,36%, se viene desarrollando una intensa disputa entre las principales fuerzas y partidos en nuestro país

De un lado, los partidos derrotados en  las elecciones apoyados por los poderosos medios de comunicación de la burguesía y financiados por las mayores entidades empresariales, como la Federación de Industrias del estado de Sao Paulo FIESP, van a  las calles y difunden por periódicos, radios y televisión que la solución para resolver la crisis económica capitalista en nuestro país es el proceso de destitución de Dilma y el fin de la corrupción del PT.

De otro lado, el gobierno del PT y el Partido Comunista del Brasil PC do B, entre otros, luchan  por impedir ese golpe y también van a las calles a defender el respeto a los resultados de las elecciones, al llamado “Estado de derecho” y los programas sociales implementados en los dos gobiernos de Lula y en los dos gobiernos de Dilma.

Es importante destacar que ambos defienden la continuidad del saqueo de los recursos para enriquecer a la oligarquía financiera, el pago de los intereses de la deuda pública y defienden abiertamente la política de privatización y de apoyo del estado a los grandes monopolios y al agro negocio.

Derrotar a la derecha golpista e impedir el retroceso

Sin embargo, en las manifestaciones por la destitución es notable la ausencia de la clase obrera y de la inmensa mayoría de los pobres del país. Como constató un reportaje, fuera de sospecha, realizado por el periódico de la burguesía Folha de Sao Paulo, lo que predomina es una clase media con ropas de marca; grandes, medianos y pequeños empresarios y bandas fascistas.

Por ello, no podemos considerar que el resultado de esa disputa dé lo mismo, que poco importa quién sea el derrotado o el victorioso. Tal posición es un error y subestima lo que sería un gobierno del PMDB en alianza con el PSDB, DEM y las fuerzas más reaccionarias del país

De hecho, la destitución de Dilma significa posicionar a Michel Temer (miembro del PMDB y actual vicepresidente) en la presidencia. Se trata de un oportunista que no medirá esfuerzos para agradar a la gran burguesía nacional e internacional y al imperialismo norteamericano, y que a pesar de su fachada liberal tiene arraigadas tendencias dictatoriales. Este gobierno será un gobierno que, con el falso rótulo de “salvación nacional”, hará de todo para salvar a la oligarquía financiera y descargar sobre los hombros de la clase obrera las consecuencias de la profunda crisis de la economía capitalista.

Así, no vacilará en adoptar medidas que golpeen a los trabajadores y a la soberanía nacional, tales como la limitación del derecho a la huelga, flexibilización de las leyes laborales, la ampliación de la jornada de trabajo, el fin del salario mínimo, la venta de Petrobras, privatización del banco del Brasil y de la Caja Económica, la persecución feroz de los revolucionarios, la represión a los movimientos sociales e impondrá restricciones a las libertades de expresión y de manifestación.

Por otro lado, la continuidad del gobierno de Dilma, aunque sea la continuidad del ajuste fiscal y de las medidas como la reforma de la seguridad social, las privatizaciones y la aprobación de la ley antiterrorista, no podrá reprimir al movimiento popular y atacar a los sindicatos, pues, perderá lo que aun tiene de apoyo entre la clase trabajadora y el pueblo brasileño.

Sin duda vivimos una nueva situación política. Las manifestaciones son cada vez más constantes y no podemos actuar ahora como si no estuviesen sucediendo. Cabe, por tanto, a todos los comunistas revolucionarios la tarea de impedir un retroceso aún mayor en las pocas y limitadas libertades democráticas que aún tenemos. Eso significa estar en contra de la destitución de Dilma y el ascenso de Temer al poder, pues, si hoy ya es malo para los trabajadores, con el PMDB, DEM y PSDB en el gobierno será mucho peor.

Sin embargo, sabemos que el PT y el PCdoB traicionaron los intereses de la clase trabajadora, fueron corrompidos por la burguesía y se adhirieron en cuerpo y alma a las concepciones burguesas, esto es, al capitalismo y a la defensa de la sagrada propiedad privada y la explotación del hombre por el hombre.

De hecho, para financiar sus millonarias campañas electorales  esos partidos se envolvieron en el círculo vicioso de la corrupción y de las relaciones promiscuas con la burguesía, lo que le llevó a perder la autoridad moral indispensable para enfrentar cualquier lucha política seria en la sociedad.

Por eso, no son más una alternativa popular en nuestro país, y es necesario perder cualquier ilusión en relación a ellos.

La salida para la crisis es el poder popular y el socialismo

El periodo de gran disputa y debate político que vivimos en las calles, fábricas, barrios, universidades, escuelas, en fin, en toda la sociedad, exige que cada militante del PCR asuma su papel en este momento histórico. Debemos cumplir con  más agilidad y profundidad nuestras responsabilidades y elevar a la práctica las tareas revolucionarias que este momento exige. Eso significa asumir la vanguardia en la lucha de la clase obrera por sus derechos, de los estudiantes por una educación de calidad y contra del recorte de presupuesto, por vivienda y mejores condiciones de vida para el pueblo pobre y realizar más agitación en las calles, más brigadas del periódico A Verdade

La coyuntura no permite que estemos aguardando para ver lo que los poderosos van a hacer. Al contrario. Es necesario ir a las fábricas, a los barrios populares, a las escuelas y universidades a presentar nuestras propuestas para cambiar el país a favor de la clase obrera y del pueblo: defender que la salida para la crisis es el poder popular, que es necesario parar de inmediato la sangría del dinero público para los banqueros, suspender el pago de los intereses de la deuda, re estatizar todas las estatales privatizadas, realizar la reforma agraria popular, controlar las remesas de las ganancias, gravar a las grandes fortunas, establecer un control popular  de los grandes medios de comunicación, el fin del lucro en la educación y la salud, la estatización de las empresas que asaltaron los fondos públicos, amplia libertad de organización y de expresión, prisión de todos los corruptos y torturadores, investigación de todos los crímenes de la dictadura militar, prisión de los violadores y agresores de la mujer, reducción de la jornada de trabajo, derecho al empleo, vivienda para todas las familias que no tienen  casa, etc. La solución para la crisis es poner fin al dominio de los ricos sobre el país, es el socialismo

¡Abajo el ajuste fiscal y el pago de la deuda pública!

¡El dinero del pueblo para la educación, salud y vivienda¡

No a la destitución. Temer es peor que Dilma ¡

¡Por el poder popular!

Comité Central del Partido Comunista Revolucionario del Brasil

22 de marzo de 2016.

Comentarios   

0 #1 Angel pinto 01-04-2016 23:01
Este discurso se parece mucho al discurso con que el chavismo ha saqueado a la patria y ha invisilizado s la oposición democrática y patriota.
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