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Influencia de la Revolución Rusa en el Ecuador

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El triunfo de la revolución bolchevique en Rusia y la influencia de sus ideas entre los trabajadores ecuatorianos provocó miedo entre la burguesía y los terratenientes. Y tenían motivo para ello, pues, despertaron la conciencia de clase de sus sepultureros.

Tomado del semanario En Marcha

No cabe duda que la revolución rusa de 1917 fue el acontecimiento político-social de mayor trascendencia en el siglo XX, tanto que cien años después en el mundo se discute su significado y, lo que es más, millones de trabajadores, jóvenes, mujeres luchan inspirados por los ideales socialistas que por vez primera se hicieron realidad en el planeta con esa revolución.

Una primera respuesta que se da al interrogante de cómo influyó la Revolución de Octubre en el mundo es que alentó al desarrollo del movimiento revolucionario internacional. No hay duda de ello, sin embargo, dada la naturaleza de ese proceso (la construcción de un sistema cualitativamente distinto y superior al capitalismo) su incidencia en el devenir de la humanidad es mayor en su multilateralidad. 

Por supuesto, esos vientos revolucionarios llegaron también a Ecuador, y bien puede decirse que se manifestaron en el desarrollo de la conciencia ideológico-política de la clase obrera que creó las condiciones para la formación del Partido Socialista Ecuatoriano (1926) y del Partido Comunista del Ecuador (1931) que, aunque con matices y ciertas diferencias, en sus programas plantearon la necesidad de instaurar la dictadura de los trabajadores y campesinos para poner fin al sistema capitalista.

Hay escasos indicios de la presencia de ideas del socialismo científico en el país a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, y varias ocasiones se ha confundido algunos planteamientos del liberalismo radical de esa época como pertenecientes a un pensamiento socialista, por el uso de términos como burguesía o proletariado que dan cuenta –sobre todo- de la presencia de relaciones capitalistas en la sociedad ecuatoriana.

En sus primeros años el movimiento obrero estuvo influenciado por ideas liberales, anarquistas, de la Iglesia católica y en menor medida marxistas. La incidencia de las dos primeros se evidenció en la huelga del 15 de noviembre de 1922, que bien puede decirse marcó también el declive de su influencia y hasta de su presencia en el movimiento obrero.

La identificación de las propuestas económica y políticas del liberalismo con los intereses de la oligarquía hizo que un importante sector de la clase obrera busque una propuesta más radical, encontrándola en el anarquismo que, según Osvaldo Albornoz*, las ideas anarco-sindicalistas en Ecuador no fueron absolutamente puras… por lo general se hallan mezcladas con ideas provenientes de las diversas corrientes del socialismo.

Y es explicable esa inicial influencia de las ideas liberales y anarquistas, pues, la naturaleza de la organización obrera estaba en correspondencia con el limitado desarrollo capitalista existente a inicios del siglo pasado: pocas fábricas, con pocos obreros, convirtiéndose en un obstáculo para el desarrollo organizativo y de la conciencia de clase. La organizaciones existentes, cuya función fundamental era el socorro y la ayuda mutua, eran principalmente gremialistas (de panaderos, sastres, tipógrafos, etc.) y ese predominio del artesanado, de típica mentalidad pequeño burguesa, era un terreno fértil para la divulgación del individualismo anarquista.**

En la segunda década del siglo XX las ideas socialistas y revolucionarias tiene un mayor desarrollo, y se observa en el aparecimiento de periódicos, de grupos que se reivindican socialistas, en la influencia de algunos de sus militantes en las direcciones de varias organizaciones y federaciones de trabajadores, y en la constitución del PSE y PCE. Ángel Felicísmo Rojas, en su libro La Novela Ecuatoriana, dice: “De las influencias especialmente lejanas ninguna pesa tanto, en los años que siguieron a la primera guerra mundial, como la revolución rusa… Guayaquil, ciudad más radical, va reemplazando gradualmente un nido anarcosindicalista por otro, que se ubica primero en la universidad, de comunismo”***

En abril de 1920 aparece en Guayaquil el semanario Bandera Roja, alrededor del cual principalmente se agrupaban jóvenes universitarios con la inquietud de fundar un partido de carácter socialista, no obstante sus páginas mostraban la influencia del anarquismo. En Quito surgió el periódico Humanidad, con el poeta Jorge Carrera Andrade como su director, que más tarde se incorporaría al periódico La Antorcha. Humanidad agitó ideales socialistas hasta que fue clausurado en 1923 por reivindicar en sus páginas a los héroes de noviembre de 1922.

En diversas ciudades aparecieron núcleos, principalmente de intelectuales, organizados alrededor de ideas socialistas. En Tulcán surge el “Grupo Socialista La Reforma”; en “La Antorcha” destaca la participación de Ricardo Paredes y Leonardo Muñoz para la radicalización de sus posiciones y la incorporación de sectores simpatizantes del socialismo; en 1925 toman el nombre de “Antorcha Socialista”.

El comunista mejicano Rafael Ramos Pedrueza (encargado de negocios de su país en Ecuador), organizó la “Sección comunista de propaganda y agitación Lenin” –conocido como Grupo Lenin- integrado principalmente por intelectuales que simpatizaban con la revolución bolchevique y que declararon estar guiados por “los ideales de la doctrina del Partido Comunista Mundial”. La Asamblea General de la Sección anunció su afiliación a la Comintern; a la dirección del grupo se le encomendó la tarea de reorganizarlo, sobre la la base del programa de la Comintern, inmediatamente después del reconocimiento de parte de la III Internacional.

La difusión de las ideas socialistas y el temor que eso provocaba en las clases dominantes se puede ver en el ataque cerrado que éstas lanzan en su contra. Calumnias como que en la naciente URSS se ha nacionalizado a las mujeres se difundían por desde el púlpito y en los periódicos. En julio de 1919, por medio de una hoja volante, se hace el llamado a la formación de una “Liga Nacional Obrera Antisocialista” que se proponía “una Sociedad Católica, que mediante el apoyo entre los propietarios o capitalistas y la clase trabajadora pondrán los medios para que desaparezcan las causas que, en caso de haberlas, pudieran servir de pretexto para la propaganda o movimientos socialistas”.

El triunfo de la revolución bolchevique en Rusia y la influencia de sus ideas entre los trabajadores ecuatorianos provocó miedo entre la burguesía y los terratenientes. Y tenían motivo para ello, pues, despertaron la conciencia de clase de sus sepultureros.

 

*Ver: Historia del movimiento obrero ecuatoriano. Oswaldo Albornoz P.

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