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UNIVERSIDAD PARA TODOS DEMOCRÁTICA, CIENTÍFICA Y DE CALIDAD

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Proclama de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador por el 29 de mayo de 1969, declarado día del estudiante ecuatoriano

Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE) Directiva Nacional

El 29 de mayo de 1969 corresponde a una de las jornadas de lucha más brillantes, heroicas y dolorosas protagonizadas por las y los estudiantes de nuestro país. Un grupo de jóvenes se tomó las instalaciones de la Casona Universitaria en la ciudad de Guayaquil, exigiendo el libre ingreso, una reforma que vincule a la Universidad con la sociedad. El desenlace fue brutal, un desalojo violento desarrollado por carabineros y paracaidistas que por orden de la dictadura Velasquista, asesinaron a 30 estudiantes; la prisión y brutal tortura para 140 jóvenes. En homenaje a esta lucha y héroes, el 29 de mayo fue designado como el Día Nacional Del Estudiante.

En el actual contexto político que vive nuestro país, en el que distintos sectores demanda cambios  y sobre todo en educación. Es evidente la necesidad reformar la Ley Orgánica de Educación Superior que seis años atrás el correismo asignó a la academia; también es necesario alcanzar una universidad democrática, científica y de calidad que a nuestro entender y a propósito de los 48 años del Día Nacional del Estudiante debe tomar en cuenta los siguientes elementos:

Queremos una Universidad como una institución que resuelva los problemas más apremiantes de los sectores populares; que involucre a los trabajadores, la juventud y los pueblos en los procesos de investigación; que ponga la ciencia y la tecnología al servicio de la sociedad. Una universidad vinculada a los problemas políticos, sociales y económicos del país, con voz y visión orientadora. Sin miedo a criticar y proponer en todos los ámbitos y necesidades. 

Una Universidad alejada de la corrupción y todo tipo de acaso. Una Universidad que haga de nuestras aulas laboratorios para confrontar a la ideología dominante, al dogmatismo y el esquematismo, a la vez, promover y desarrollar una pedagogía liberadora, critica que cuestione y aporte al avance de las distintas ciencias y fomente la investigación en las diferentes áreas.

Una universidad donde la pedagogía se imparta como ciencia de la transformación y no de sometimiento, donde el aprendizaje permita al estudiante apropiarse de contenidos integrados, que los confronte con la realidad, para que se produzca la creación y desarrollo de sus convicciones.

Queremos una Universidad que en los hechos promueva la participación del conjunto de la comunidad universitaria para desmontar la domesticación establecida en la Ley Orgánica de Educación Superior y reglamentos conexos; que fortalezca la democracia y enfrente la burocracia; que combata al individualismo, hoy fomentado mediante la denominada meritocracia  y al contrario avive el colectivo como instancia principal de nuestras casas de estudio.

Educación de calidad con presupuesto de calidad: Educación de calidad significa desde contar con docentes capacitados, mallas curriculares actualizadas, laboratorios, espacios de recreación, pupitres adecuados, etc. No hay educación de calidad si el Gobierno no entrega un presupuesto de calidad. En esa línea planteamos que el Gobierno cumpla con la entrega del 6.5% del PIB para educación, y para investigación, ciencia y tecnología el 2.5% del PIB. Que se devuelva los recursos económicos que por concepto de IVA adeudan a nuestras instituciones en algunos casos desde el 2014, 2015, 2016.

Autonomía universitaria: La autonomía es la base del autogobierno universitario, posibilita la elección de sus propias autoridades, definir sus planes y programas, los criterios administrativos, financieros y académicos. En esa línea la universidad en su relación con la sociedad y el Estado debe contribuir al desarrollo nacional. No necesita que se le imponga modelos extranjeros o que a nombre de intervenciones “académicas” se frene su desarrollo y estabilidad. 

Acceso a la Universidad: El ingreso a la universidad debe ser altamente democrático; mientras no se resuelvan las inequidades sociales, la desarticulación del sistema de educación, no se puede hablar de ningún mecanismo que impida el libre ingreso a las universidades. Es por eso que planteamos que se instale un ciclo básico o propedéutico de nivelación financiado por el Estado, al cual ingresen todos y luego se defina la carrera a la cual accederá el bachiller. Esta es nuestra propuesta frente al más de medio millón de bachilleres sin universidad, fruto de las políticas elitistas del gobierno.

Democratización del Sistema de Educación Superior: La educación superior debe estar conducida por sus principales pilares que son los estudiantes, docentes y trabajadores, por lo tanto, debe reorganizarse el Consejo de Educación Superior y todo organismo de dirección vinculado al sistema de educación superior, separando de su seno esa visión de control absoluto por parte del régimen, además, planteamos recuperar el cogobierno paritario que permita que, en igualdad de condiciones, maestros y estudiantes lleven adelante el proceso educativo. Que las y los estudiantes, docentes y trabajadores podamos recuperar el derecho de elegir decanos (as), Directores de Carreras.

Autoevaluación y acreditación con activa participación estudiantil: Es urgente repensar una evaluación de universidades y carreras bajo parámetros y conceptos que estén acordes a nuestra realidad; donde la participación estudiantil sobre pase la recolección de documentos a una participación activa y real en el proceso de evaluación de cada carrera e institución. 

El impulso de toda reforma universitaria (LOES) o el alcanzar la Universidad que Queremos, señalamos no puede ser entendido únicamente como un proyecto academicista, se lo debe impulsar vinculando la lucha, unidad, propuesta y organización; es decir debe concebir todo cambio  como una acción de las y los estudiantes, donde se vinculen la propuesta nacional con las necesidades locales, la acción de movilización con las propuestas de cada institución. Solo así podremos  ser la savia renovadora que transforme nuestras universidades y la sociedad.

La lucha iniciada en mayo del 69 tiene vigencia y corresponde a las actuales generaciones ser sus gestores.

¡Viva la Universidad Ecuatoriana!

¡Vivan las y los estudiantes!

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