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29 de mayo día del estudiante

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La revuelta estudiantil del 29 de mayo de 1969 es um hecho històrico que influyó en el desarrollo de la Universidad ecuatoriana en los últimos treinta años del siglo pasado, su importancia històrica y sus lecciones mantienene su trascendencia.

Por: Xavier Andocilla R. 

Vocero del Frente Revolucionario de Izquierda Universitario

Mayo de 1969, el Ecuador es el escenario de una de las replicas de lucha social, que un año antes se produjeron en algunos países del mundo, por ejemplo: Francia y su famoso levantamiento estudiantil y popular conocido como "mayo del 68" o "la primavera francesa", las movilizaciones de Turquía, la masacre de la plaza de las cuatro culturas en México, la conmemoración de los 50 años de la reforma de Córdoba conocido como el "Cordobazo" y un sinnúmero de protestas que fueron protagonizadas por los estudiantes y que tenían como principal bandera de lucha las reformas educativas que imperaban a los sistemas de educación y exigían cambios políticos a la situación que se vivía en cada uno de los países.

En el Ecuador las movilizaciones de mayo llegaron a alcanzar importantes victorias, que por años fueron conquistas y que permitieron democratizar a la universidad, ganar derechos para la juventud y el movimiento universitario ecuatoriano. Desde las luchas de mayo del 1969 -que desembocó con la masacre del 29 de mayo del mismo año- se logró eliminar el examen de ingreso, luchar por el cogobierno, defender la autonomía de las universidad.

Uno de los protagonistas de la lucha estudiantil de 1969 señala que "el examen de ingreso a la Universidad de Guayaquil, así como al resto de universidades y Escuelas Politécnicas tenían hasta 1968 una larga historia de ribetes tragicómicos pero con denominador común: el afán de discriminar a la mayor cantidad de jóvenes en su anhelo de adquirir educación superior, mantener a la universidad como cenáculo intrascendente dentro de la sociedad ecuatoriana o, en el mejor de los casos, como formadora de los cuadros diplomados para mantener la secular situación de hambre, miseria e Injusticia sobre el pueblo ecuatoriano"

Según C.A. Peredo, otro de los luchadores de 1969, "...estos exámenes constituían una traba para los estudiantes pobres, por ejemplo en Medicina solo ingresaban los hijos de profesores, los hijos de médicos, los que venían de colegios ricos, tal es así que el promedio de ingreso era apenas del 5% del 100% de estudiantes, es decir, allí funcionaba solo el amarre y las prebendas con sus excepciones por supuesto; pero todo era un discrimen para seguir teniendo una élite estudiantil que luego se constituía en los cuadros técnicos de la burguesía en desmedro de los intereses de la sociedad"

Es en esa circunstancia los estudiantes secundarios y universitarios deciden levantar su voz de protesta. El 11 de marzo de 1969 en el colegio Borja Lavayen realizan una Asamblea de la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador (FESE) y la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE) en el que se estructura el Comité de Bachilleres. Una de las resoluciones de la asamblea fue realizar una manifestación pública y que fue reprimida duramente, cobrando la primera víctima por la abolición del examen de ingreso: Carlos Rea Naranjo, estudiante de la Escuela de Bellas Artes y empleado de una empresa de publicidad, a la vez fueron detenidos una centena de estudiantes.

Durante los meses de abril y mayo las movilizaciones se mantuvieron, los estudiantes logran sumar cada vez más luchadores a la causa, se amplían  sectores estudiantiles tantos secundarios como universitarios, así como lograban la solidaridad de distintos sectores de empleados, de sindicatos de trabajadores, campesinos y organizaciones sociales, populares y políticas.

En el mes de mayo, ante las persistentes negativas del Consejo Universitario de la Universidad de Guayaquil por discutir las propuestas del movimiento estudiantil, la juventud estudiosa deciden tomarse la Ciudadela Universitaria como la casona.

Por varios días el movimiento estudiantil resiste las acciones de represión que utilizaron las fuerzas gubernamentales para doblegar la medida realizada. Los policías y los militares realizaron un cerco tendido al rededor de la ciudadela universitaria y la casona para impedir el ingreso de más estudiantes y de personas provenientes de los sectores populares, como también de alimentos y líquidos. Los estudiantes buscaron diversas formas para evadir las acciones de represión como por ejemplo los innumerables jóvenes encargados de abastecer de alimentos, quienes a las 11 de la noche se lanzaban al río el Salado -a la altura de la Universidad Católica- llevando las provisiones para la gente que se mantenía en el interior.

A la par que se realizaba estas medidas, se implementó una campaña de desprestigio por parte del gobierno de Velázco Ibarra y los aparatos de represión: por un lado tenía el objetivo de aislar a los jóvenes luchadores del movimiento social, por otro presionar al Consejo Universitario que apruebe el desalojo de los protestantes en el interior de la Universidad.

Es por ello que el Consejo Universitario resuelve pedir a la fuerza pública el desalojo de los estudiantes que permanecían en la Casona Universitaria, únicamente existieron dos votos en contra  y que provenían de los delegados estudiantiles de Jurisprudencia y arquitectura.

El 29 de mayo en las primeras horas de la noche las fuerzas del cuerpo de paracaidistas comienzan a tender un cerco al rededor de la Casona, retirando a todos quienes estaban en sus contornos. Para luego impulsar nutridas descargas de metrallas y entrar disparando al cuerpo de quienes estaban cerca de las puertas o estaban escondidos en sitios cubiertos

Uno de los protestantes señaló que "al salir tenían que hacerlo sobre los cadáveres regados en el suelo. Nos subieron a un camión y desde ahí veíamos como alguno muchachos eran tiroteados por la espalda al intentar escapar de la Casona".

Mientras los paracaidistas, policía y militares se encontraban reprimiendo al movimiento estudiantil, los sectores organizados por la Federación Provincial de trabajadores del Guayas llamaron a movilizarse y solidarizarse con los estudiantes que estaban siendo reprimido.

Al terminar este episodio se reconoció oficialmente que murieron: Carlos Feraud García, José Francisco, Juan Ramón, Carlos Segurima, Jorge Tomalá, Víctor Hugo Torres. Pero según los estudiantes que protagonizaron la lucha señalaron que existían mucho más jóvenes que cayeron asesinados, ya que llegaron a la penitenciaria varias personas que buscaban identificar a sus familiares y que estaban desaparecidos.

Fueron detenidos al rededor de 30 estudiantes, que se encontraron encarcelados por alrededor de 10 días y fueron liberados después de varias presiones impulsadas por los distintos sectores estudiantiles, sociales y populares.

A pesar de las acciones de represión impulsadas para causar miedo y desmovilizar a los estudiantes, esta más bien se mantuvieron y logró desenmascarar el verdadero carácter que tenía el gobierno de Velázco. Tanto estudiantes, como ex estudiantes de la Universidad de Guayaquil y algunos docentes condenaron la masacre.

Después de la masacre del 29 de mayo las universidades estatales decidieron abolir el examen de ingreso. El Consejo Nacional de Educación Superior, repudió la actitud del gobierno y del Consejo Universitario de la Universidad de Guayaquil.

Es por ello que el 29 de mayo fue declarado como el día del estudiante ecuatoriano, por recordar a que ellos jóvenes que se revelaron contra una medida discriminatoria, lucharon con fervor contra las medidas represivas y conquistaron sus metas mediante la lucha.

En la actualidad, la juventud tiene que volver a lucha para recuperar y hacer respetar sus derechos. Según la Constitución de la república del Ecuador se garantiza de forma gratuita la educación a TODOS los ecuatorianos hasta el tercer nivel, es decir, hasta terminar la universidad.

Pero a la par que esto se impulsa, se desarrolla un examen de ingreso a la Universidad que por un lado mantienen a más de medio millón de jóvenes fuera del sistema educativo y por otro el 45% de la población que ingresa a la universidad no se encuentra en la carrera que desea. Es por ello que cuando un derecho, como el derecho a la educación, no tiene el acceso de todos se convierte en privilegios.

Nos encontramos con una realidad universitaria en la que se limita la democracia en los centros de educación superior, se disminuye la participación en los organismos de cogobierno, las autoridad en las facultades dejaron de ser electas por voto de los gremios universitarios y ahora son nominados por la autoridad superior, quienes les chantajean para imponer su voluntad y su política.

La autonomía universitaria se encuentra limitada en la actualidad, el principio de la autonomía responsable que se encuentra planteada por la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) lo único que ha conseguido es limitar el acción de las Universidades, la supuesta predica por evaluar a los centros de educación superior se ha convertido en una herramienta para chantajear a las autoridades universitarias, por ejemplo por alrededor de 10 años se nos señaló que la evaluación y acreditación serviría para ingresar a los anhelos de ranking's, pero en las últimas semanas se publicó una lista de las 200 mejores universidades en el mundo en la revista Time Higher Education (THE) -considerada como una autoridad mundial en educación superior- y en ninguno de los puestos se encuentra  las universidades del Ecuador, ni siquiera el elefante blanco de la revolución ciudadana como es Yachay.

A ese diagnóstico sumamos los problemas presupuestarios que tiene la universidad ecuatoriana, solo a la Universidad Central se le redujo, para el presente año, 17 millones de dólares que pudo ser invertido para contratar más docentes, mejorar la infraestructura, desarrollar programas como la decentralización del segundo idioma, de cursos de informática y educación física.

Es por ello que hoy los universitarios tenemos una tarea planteada y que fue dejado por los estudiantes que lucharon el 29 de mayo de 1969, que es el de lucha por la reforma la Ley Orgánica de Educación Superior, que permita democratizar el ingreso a la universidad, pero también democratizar la vida en el interior de la universidad, que permita defender los principios universitarios heredados por el Manifiesto de Córdova como por el ejemplo: el cogobierno, la autonomía y el decir a las cosas por el nombre que tienen.

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