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Golpear en casa es de "machos"

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Hace varios días circulaba en redes sociales un conjunto de fotos que mostraban el cuerpo golpeado de una mujer, la copia de una denuncia por violencia de género, un video de pocos segundos y una fotografía del actual Director del Diario El Telégrafo, Orlando Pérez. 

Por: Johanna Romero Larco

Hace varios días circulaba en redes sociales un conjunto de fotos que mostraban el cuerpo golpeado de una mujer, la copia de una denuncia por violencia de género, un video de pocos segundos y una fotografía del actual Director del Diario El Telégrafo, Orlando Pérez. No tardó mucho en que las imágenes y la declaración dada por Gloria Ordoñez en su cuenta de Facebook se torne viral. Hoy las fotos no se encuentran más, pero considerando que las mismas fueron compartidas más de dos mil veces, es posible intuir que su alcance fue lo suficientemente amplio como para generar algún tipo de reacción en la sociedad, principalmente porel personaje a quien involucraba: Orlando Pérez, el Director del diario El Telégrafo.

Habrá causado tal conmoción este hecho, que no tardó mucho para ver a Orlando Pérez sentado frente a varios periodistas en rueda de prensa. Cinco minutos casi por reloj, le tomó a Pérez leer su réplica a los hechos que Gloria Ordoñez relataba en su cuenta de Facebook. En cinco minutos Pérez se dedica a decir quién es él, el supuesto manejo político del caso, las llamadas de solidaridad, y una que otra mención sobre su compromiso con los derechos y las luchas de género. Nada sobre el acto mismo de violencia, sobre los moretones que se ven en las fotografías, ni las expresiones que se escuchan en el video, lo omite por completo. Cierra su lectura diciendo “gracias” y sin responder a los periodistas, se levanta y abandona la sala.

De estos cinco minutos que Pérez se tomó para hablar, casi todo nos hace ruido, y más de una llega a causar indignación.

Dice Pérez “Éste es un asunto de orden privado, y así será tratado en adelante.”Podemos creer que es la ingenuidad de Pérez lo que le hace pensar  que su presencia ante los medios escomo la de un ciudadano más, y que por tanto, bajo esas vestiduras “privatistas” le es posible exigir a  los medios y la sociedad respeto por su vida privada. No obstante, con o sin ingenuidad, Pérez no puede evadir el hecho que lo que lo ha traído hasta acá, hasta una rueda de prensa, no es solamente su cargo, ni su alegada pulcritud política, sino las acusaciones por violencia de género, que como dijimos, las omite. Al parecer es el espacio geográfico lo que le parece más relevante, su domicilio es más importante que el cuerpo violentado de una mujer.

Es bastante torpe creer que actos de violencia ocurridos en el domicilio de una persona no merecen hacerse públicos porque corresponden al ámbito de su privacidad; pero lamentablemente esta es una postura bastante recurrente en una sociedad como la ecuatoriana: apelar a lo privado para justificar actos de violencia. Pero dado que proviene de un periodista con cierta trayectoria política, esta torpeza no le es del todo atribuible, lo creemos un poco más analítico y calculador. Pérez está afirmando un discurso que, dado el lugar desde el cual lo hace (en una rueda de prensa y en ejercicio de su cargo) termina por legitimar que golpear en casa es de machos, y a un macho no hay ley que lo toque.

Si fuera cierto lo que dice Pérez sobre su histórico compromiso con las luchas feministas y los derechos humanos, debería saber aunque sea con mediana claridad, que desde las movilizaciones del mayo del 68, el movimiento feminista radical hizo suya la bandera de que“lo personal es político”, para dar cuenta que las relaciones (entre otras) hombre-mujer son relaciones políticas, relaciones de poder, ya no desde lo macro, sino principalmente micro, es decir entre los individuos, de modo que el poder al nivel de las relaciones entre individuos, entre hombre y mujer son de un ejercicio de poder de uno sobre otro, de control y dominación a otro respecto del cual se ubica por encima. Estas relaciones jerarquizadas por lo tanto no son naturales sino que se naturalizan desde ese núcleo en tanto se reproducen constantemente. De allí por ejemplo, que la violación no es un simple acto de violencia, sino el ejercicio de un poder de control y domino sobre los cuerpos femeninos.

Una sociedad patriarcal y machista (re)produce discursos de dominación sobre las mujeres, los naturaliza e invisibiliza desde el espacio más molecular de las relaciones sociales. Es así como el feminismo radical daba cuenta que la categoría “esfera privada” era útil para invisibilizar prácticas de dominación al interior del hogar, en las relaciones de pareja, en las relaciones hombre-mujer. Lo “privado” entonces, se entendió como un núcleo de dominación patriarcal, por lo que se volvía urgente expresar que “lo personal es político” y que era preciso denunciar cualquier forma “privatizante” de las relaciones más cuando incluían actos de violencia.

Denunciar lo personal como político entonces, implica que todo cuanto ocurre en el ámbito privado, tiene consecuencias sociales, y por tanto políticas. De este modo, la línea que excluía lo privado de lo político viene a ponerse en cuestión, porque en ella está la base de una estructura de dominación que se reproduce en el resto del hilo social.

Habría que preguntar a Pérez ¿qué le hace pensar que este asunto debe ser tratado como privado? Su cargo? su domicilio? la informalidad de su relación? Sea lo que sea, Pérez no está sino reforzando y legitimando una vieja tara social, el macho golpea en casa.

Intenta salvarse “Si se hizo pu… político y mediático, ya sabemos por qué, porque a mí no se me ha encontrado en actos de corrupción ni nada por el estilo.”, no hace falta Orlandito ser corrupto para ser un macho, no es político solamente por alto cargo, es político porque formal o no, usted mantuvo una relación de poder con Gloria, que no solo tiene que ver con su sexo, sino también con la edad, su lugar de autoridad, y su condición económica, o a qué se refiere con las “diferencias obvias” que los separan?

Pérez tiene la capacidad de agregar con notorio énfasis, “…y así será tratado en adelante…”Pareciera creerse con suficiente autoridad como para determinar cómo debe ser tratado el asunto. Esto no puede leerse al margen del lugar desde donde se ubica Pérez, nuevamente en una rueda de prensa, rodeado de medios y en ejercicio de un cargo. Es de tal contundencia su afirmación, que no solo parece decirlo por convencimiento, sino en una suerte de mandato. Actitud muy parecida a la que contemplamos cada sábado de parte del inquilino de Carondelet.

Los cinco minutos de Orlando Pérez ante las cámaras arrancan así:“Soy Orlando Pérez, y tengo 53 años de edad, divorciado, y no mantengo ninguna relación sentimental formal con nadie. Soy un periodista que sus tareas profesionales conoció a Gloria Ordoñez con quien efectivamente he tenido encuentros casuales y a quien guardé la mayor consideración a pesar de las diferencias obvias. No voy a entrar en detalles por el respeto a su intimidad y a la de su familia, supongo que ella hará lo mismo con la mía y conmigo.”

Uno aprende que en política hay que saber leer entre líneas, más cuando quien emite un discurso se encuentra en la mira. ¿Qué de relevante podría tener para Orlando Pérez recalcar ante un auditorio lleno de periodistas, su edad, su estado civil, y su situación sentimental? Hoy hace falta diez segundos para conocer estos datos en cualquier buscador, pero Pérez prefiere ocupar su tiempo en rueda de prensa para recordarnos. Qué implicancias podría tener esto? Hace notorio que hay una diferencia de edad en casi el doble con Gloria. Se da un baño de dignidad al recalcar que es divorciado, autorizándose cualquier vínculo sentimental formal, y que no es el que mantenía con Gloria según parece decir. Son tres “precisiones” que en menos de cinco segundos han puesto la mira en una mujer sobre la que se ejerció violencia. Moretones e insultos no son suficientes, hace falta tacharla moralmente como una “guambra” ofrecida a un viejo con poder. ¡Un aplauso para el estratega, que arrancó con un golpe bajo! Él sabe que si empezaba diciendo “Soy Orlando Pérez Director del único diario público del país, periodista de una radio pública” sería Gloria en tres segundos la que entraría triunfal, y no es actitud de macho permitir que una mujer lo supere.

No voy aquí a decir si Orlando Pérez agredió o no a Gloria, y aunque, como Pérez, creo que ese es un asunto que le compete determinar judicialmente a un juez, mi razón es anterior, y es política. Rechazo siempre las actitudes que ponen en tela de duda las declaraciones de una mujer que dice haber sido víctima de violencia de género; cuestionable o no, es una postura que tiene su correlato con los estudios que indican que solo 3 de cada 10 mujeres víctimas de violencia consiguen denunciarla, y que en este reducido número, muchas son revictimizadas y cuestionadas por las autoridades y la sociedad. Pérez lo sabe, por eso menciona “Gloria es la mayor afectada como mujer.”

Frente a una rueda de prensa, una cuenta de twitter con cerca de veinte mil seguidores, un periódico y una radio pública y todo el aparato estatal, Gloria contaba nada más que con redes sociales para hacer público los hechos de violencia machista, solo luego vendrán un par de entrevistas. Esto que pareciera algo insignificante, permite una ligera evaluación sobre el poder que uno y otro poseen, los espacios a los cuales les es posible acceder y la legitimidad que cada quien le confiere a sus palabras.

Gloria que luego de los golpes físicos, sigue enfrentando el cuestionamiento público de su sexualidad (Pérez dejó claro que su intimidad estaba en juego), tiene en su contra un sistema judicial, una opinión pública y un aparato estatal machista, pero aún tiene a su favor una consigna de profundo valor en las luchas feministas, de modo que quien quiera negar que “lo personal es político” se está declarando responsable de entrada. Sin duda Orlando Pérez lo sabe, y aunque judicialmente puede ganar, social y políticamente ha sido vencido…. Y no hay mejor forma de recuperar una pérdida como ésta que irse de vacaciones. Buen viaje Orlandito

Pérez tuvo oportunidad para presentarse ante los medios, no responder preguntas y salir sin hacer ruido. A ella que no goza de la la vamos a presentar nosotrxs que no cuestionamos sus palabras y además aplaudimos su valentía.

“Ella es Gloria, tiene 23 años, ejerce su sexualidad con libertad y sin tapujos, fue víctima de violencia de género, enfrentó a su victimario y ganó.”

(Gloria se levanta, se va, y nosotrxs la aplaudimos)

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