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La realidad de la Universidad de Guayaquil luego de la intervención

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El lunes 7 de noviembre la comisión interventora saco sus manos de la Universidad de Guayaquil, tres años duro la intervención de la Universidad más grande del país, intervención que en su momento se definió como de acompañamiento, pero que en los hechos se desarrolló como sometimiento e imposición, violentando la autonomía universitaria.

La comisión interventora compuesta por expertos en cualquier actividad, menos en educación superior, es una expresión más del gobierno de lo que significa improvisar en educación. El país no puede olvidar que en los ojos de la comisión interventora se avaló a un rector que no vaciló en presentar un título de PhD. falso, esta misma comisión interventora promovió en su momento una falsa re-categorización de la Universidad, estos dos acontecimientos revelan la calidad moral de la intervención de la Universidad de Guayaquil y de sus auspiciantes (Gobierno  y  CES).

 

Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE) Directiva Nacional 

La Intervención en la Universidad de Guayaquil es una clara evidencia de como el Gobierno ha formado todo un aparataje de propaganda para justificar su política interventora y de clara violación a la autonomía universitaria; dejando visible sus apetitos de usar a las Instituciones de Educación Superior como herramientas para afianzar su proyecto político. La comisión interventora ha hecho más publicidad que acciones concretas para elevar la excelencia y calidad académica.

La comisión interventora en la Universidad de Guayaquil será recordada más por sus fracasos que por sus logros. Tres facultades fueron evaluadas durante el periodo de la comisión interventora: Medicina, Odontología y Jurisprudencia no acreditaron, lo que expresa la verdadera situación en la que queda la Universidad. Estos no son los únicos indicios, el listado es el siguiente según información que se puede obtener del informe preliminar del CEAACES, publicado meses atrás:

1.- Más del 55% del Plan de Fortalecimiento de la Universidad no se ha cumplido, especialmente en lo académico y en investigación.

2.- La intervención no trabajó sobre el MODELO DE EVALUACIÓN INSTITUCIONAL aplicado por el CEAACES por lo que su cumplimiento es muy escaso o nulo.

3.- El 85% del PLAN DE EXCELENCIA Y FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL, en su momento declarado columna vertebral de la intervención, no se ha cumplido.

4.- No se han asignado fondos extras para la institución, al contrario su presupuesto decreció.

5.- La evaluación del CEAACES corresponde a los 2 últimos períodos académicos ordinarios, esto es, los años 2014 y 2015. Cuestión que significa que el CEAACES  evalúo la gestión del CES y de su Comisión interventora.

6.- Sólo 11 de 84 laboratorios ha recibido alguna atención; esto se evidencia de los egresos registrados a través del Sistema de Gestión Financiera. 

7.- La adquisición de libros es mínima y en la contratación de bibliotecas virtuales no existe la ejecución presupuestaria del período evaluado.

8.- El gasto de $74’000.000,00 en construcciones y remodelaciones, muchas de ellas inconclusas y de muy mala calidad, ha significado ser un egreso carente de prioridades respecto a las demandas de la acreditación. En facultades como Filosofía, Administración y sobre todo Ciencias Médicas al ingresar a sus predios se puede constatar la existencia de aulas por concluir su construcción, debido a que los contratistas dejaron abandonado las obras, los más afectados los estudiantes.   

9.- En el presupuesto ejecutado de 2015 y en el primer semestre de 2016 no se registran egresos vinculados a los proyectos de investigación aprobados y supuestamente en ejecución.

10.- Entre 2014, 2015 y primer semestre de 2016 no aparecen registros de egreso alguno que tenga que ver con la realización de los proyectos de vinculación con la Comunidad.

11.- El Plan Estratégico de Desarrollo Institucional vigente en el periodo de evaluación no concuerda con los POAS ni con el presupuesto ejecutado. El nuevo Plan Estratégico, aprobado a inicios de 2016, es un secreto, la Comunidad Universitaria lo desconoce.

12.- La convocatoria a Concursos de Méritos y Oposición para nuevos docentes titulares se realizó sin que exista una auditoría de las horas de clases por asignatura que realmente necesita la Universidad.

13.- En eficiencia académica no existen acciones orientadas a mejorar la tasa de retención, tampoco existe proyecto alguno de admisión por carrera.

14.- La deserción en el primer año de estudio se ha incrementado.

15.- La Universidad  fue observada por el Ministerio de Relaciones Laborales por la inexistencia de un modelo de gestión que permita tener un orgánico-funcional y un clasificador de puestos; inexistencia que aún persiste.

La información presentada en estos 15 puntos y sobre todo lo referente a investigación y academia forman parte del informe preliminar del CEAACES. Está claro que la intervención deja una Universidad de Guayaquil aun en condiciones deprimentes, caracteriza la intervención del CES y expresa sus resultados negativos.

Una vez que la intervención y representantes del gobierno se han retirado los estudiantes y docentes se preguntan: ¿Dónde están los 300 mil libros que dijeron entraron a las bibliotecas?

¿Y los laboratorios?, 3 años de intervención sin la construcción de un solo laboratorio, cómo se pretende hacer investigación aplicada? ¿Y los cientos de profesores impagos? La intervención fue dejando toda una precaricación laboral basada en el tecnicismo laboral que tarde o temprano quedará revelada.

¿Dónde están los recursos económicos que para el 2015 se dijo se asignarían para investigación? Se ofreció más de CINCO MILLONES DE DOLARES al financiamiento de programas y proyectos, varios docentes participaron en las convocatorias realizadas por la Dirección de Proyectos DIPA quienes a pocos días descubrieron la cruel realidad, tal asignación se registra solo en papeles y hoy casi todos los proyectos de investigación están paralizados, muchos de ellos sin iniciarlos siquiera y otros que han tenido que financiar sus actividades con recursos propios de los investigadores.

La intervención gasto aproximadamente 870.000 dólares en la construcción de una plazoleta al interior de la universidad, pero como señalamos construyo cero laboratorios, varias aulas no tienen aire acondicionado, los proyectores no sirven y en algunas carreras los estudiantes deben seguir alquilando. Los convenios para las prácticas preprofesionales no funcionan, lo que obliga a las y los estudiantes a gestionar sus propias prácticas.

La intervención se dio tras detectar irregularidades administrativas y académicas, como el incumplimiento de la gratuidad, el depósito de rubros de estudiantes a cuentas particulares, denuncias de entrega de títulos falsos, entre otros, 23.529 solicitudes fueron presentadas por estudiantes. La intervención ha salido y aún se reciben solicitudes, sin existir un solo sancionado durante los tres años de intervención.

La comisión interventora negó por varias ocasiones el desarrollo de elecciones de autoridades en los plazos correspondientes lo que generó un desfile de varios rectores ubicados desde la intervención. En tres años de intervención, tres rectores, uno por año se podría deducir (Dr. José Apolo, Dr. Casis, Ing. Agrónomo Salcedo.) generando una inestabilidad académica y administrativa.

A esta realidad hay que sumar que en los tres años de intervención pasaron por la presidencia de la comisión  4 presidentes, el primer interventor fue separado por denuncias de corrupción, mientras los otros 3 aportaron desde su visión y nivel. 2,4 millones de dólares se gastó solo en salarios de aproximadamente 27 funcionarios principales (Presidente de la comisión, asesores, secretarias, presidentes de comisiones) sin tomar en cuenta a otros funcionarios de segundo nivel que fueron ubicados en la Universidad de Guayaquil por la intervención.        

La Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador, denuncia que las intervenciones de las universidades públicas en la realidad cumplieron un solo objetivo, ser controladas políticamente por el oficialismo, los resultados académicos, científicos y de investigación aún están estancados, así lo expresa la misma realidad de la Universidad de Guayaquil que en este gobierno paso de la categoría “B” a la “D” para luego de tres años de intervención regresar a la categoría de la cual el gobierno la bajo “B”.

 A pesar de esta situación y fracaso el Gobierno busca continuar interviniendo las universidades y hoy mediante difamaciones y desconociendo el desarrollo de la Universidad Técnica de Cotopaxi se busca asaltarla e intervenirla como parte de sus planes políticos – electoreros 2016 - 2017 del correismo. 

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