JA Teline V - шаблон joomla Форекс

Así era Jaime

Typography

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

JAIME-HURTADOpor Francisco Garzón Valarezo 

Jaime Hurtado era alegre, vivió para la alegría. Cuando se posesionó el primer alcalde que ganó el MPD en el Ecuador lo vi bailar salsa con un regocijo desaforado en el coliseo de Machala y entonces supe que nunca olvidaría ese recuerdo.

A inicios del siglo pasado terminó en Colombia la Guerra de los Mil Días, se dieron batallas feroces que dejaron a ese país arruinado y muchos colombianos llegaron a Esmeraldas huyendo de las cenizas que dejó la guerra. Tal vez si, tal vez no, pero entre ellos pudieron haber llegado Don Esteban Hurtado y Doña Pastora González Quiñonez, esto se supone porque  fueron colombianos. Eran sabios en la ciencia del campo, de la luna y los vientos, araban la tierra, sembraban caña y hacían panela. Ellos fueron los padres de Jaime Hurtado que nació un día de alegría porque en el campo los domingos son de fiesta, fue en febrero de 1937 en el desamparado caserío de Malimpia.

Diez años pasaron para que la familia decida radicarse en la capital de la provincia, en una caminata breve llegaron hasta el rio Blanco para subir a una barca de remos que los llevó hasta el curso del Esmeraldas. Río abajo navegaron un día en medio de la opulenta selva hasta llegar a la ciudad y quedarse a vivir en el pintoresco suburbio del Barrio Caliente.

Jaime entró a la escuela y su talento sorprendió a los maestros, más porque en las noches lustraba zapatos y ayudaba a su padre en un bar. Esa inteligencia que asombraba le sirvió para ganarse una beca y terminar la secundaria en Guayaquil donde también fue admirado por su habilidad para el deporte. De adulto, para mantener su estado físico se inclinó por las artes marciales.

Su estatura formidable, su discurso fogoso, su negritud, sus argumentos, sus réplicas geniales                                                                                                                                      y su risa, sobretodo su risa eran motivo de admiración. Jamás rió con ironía. Tenía una risa sonora, pegadiza. Decía Lenin que cuando el cuerpo quiere dormir hay que dedicarse a dormir, y cuando hay que reír se debe reír con humor, sería por eso que Jaime tenía una risa “leninista”. Contaba una anécdota: En Cariamanga debía dar un discurso, pero antes una niñita había sido preparada para dedicarle una poesía; más, en el momento de la verdad se puso a llorar. Concluido el mitin, el padre de la niña le averiguó el porqué del llanto y ella le dijo que creía que Jaime Hurtado era el diablo. Jaime contaba esto y reía a carcajadas, a veces hasta las lágrimas.

Por ser rebelde, patriota, y tal vez por su risa lo mataron. A las raleas del Poder no les gusta la alegría del pueblo.

Su esclarecida inteligencia y su vinculación al movimiento estudiantil le permitieron descifrar las causas de la miseria del pueblo y con apenas 29 años define la senda de su vida al incorporarse al PCMLE, al partido de los mejores, y de entre esos mejores se ganó un puesto entre los excelentes para integrar el Comité Central, y de entre esos excelentes fue escogido para formar el Buró Político.

Su esposa doña Cira Angulo pensó que su marido viviría hasta los cien años porque tenía una salud de guayacán, pero la mafia metida siempre en los gobiernos lo dejo vivir hasta los 62, el 7 de febrero del 2015 Jaime hubiese cumplido 78 años, pero solo se cumplen 16 años de impunidad, porque los capos en el Poder no tiene interés de aclarar su crimen.

Los que se creen dueños del país se han esforzado por anular las gestas del pueblo, ignorar a sus líderes, denigrar sus opiniones, silenciar el relato de las luchas de los trabajadores, de los indios, desligarlos de sus partidos y sus dirigentes para que su historia sea olvidada.

Sin embargo, llegará el tiempo en que los biógrafos y genealogistas estudien la vida de este gran líder y la den a conocer a los pueblos, deben saber que fue uno de los mejores oradores de la América hispana; que fue el primer diputado negro en la historia de la patria; que escribía y acariciaba en silencio sus versos sensibles; que tenía un adicción incurable, una ansiosa manía por el saber, por la ciencia y por los libros que compraba por cajas; que cuando llegaba a un pueblo mares de brazos y corazones se lanzaban para aclamarlo; que era desprendido. Cierta ocasión llegó a Machala para atender asuntos de su dirección política, concluida la tarea fue invitado a merendar y un trabajador enterado de su presencia pidió verlo, como no tenía más tiempo lo recibió en la comida y haciendo honra a su buen humor le dijo: “compañero, ¿por qué se da usted mala vida? ¡Coma compañero!” y enseguida compartió su plato. Así era Jaime.

Por eso nos entristeció su muerte, porque perdimos su alegría. Él fue nuestro hermano mayor. Siempre nos enseñaba una lección de amistad, de amor hacia la vida. Por eso es difícil que perdonemos a quienes tramaron su muerte. No olvidamos ni perdonamos su crimen porque él fue en nuestro partido uno de los mejores, uno de los más grandes. No los olvidaremos, asesinos, ni los perdonaremos nunca, nunca. 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar