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Academia de Ciencias del Ecuador

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Con el reconocimiento de la Secretaría Nacional de Planificación, SENPLADES y la aprobación de los estatutos por la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, SENESCYT, el 14 de febrero del  2013 se refrendó la vida jurídica de la Fundación Academia de Ciencias del Ecuador, ACE, como institución de derecho privado con finalidad científica y social, sin fines de lucro, ni fines sindicales, políticos o religiosos.

por Oswaldo Báez Tobar

Su ámbito de acción son las Ciencias de la Vida, de la Tierra,  Exactas, Químicas y Sociales.  Este hecho es de trascendental importancia para el país ya que cristaliza una vieja aspiración de la comunidad científica nacional, gracias al esfuerzo  y tenacidad de varios científicos que desde el 2010 han venido trabajando con ese propósito.

La Academia de Ciencias del Ecuador tiene como objetivos promover y difundir la investigación científica para el desarrollo del país; facilitar y difundir el intercambio de información y material científico y tecnológico entre la Academia, las instituciones públicas y privadas y los entes científicos; colaborar con el mejoramiento del talento humano y recursos tecnológicos dedicados a la investigación; asesorar a los organismos públicos que requieran de su criterio en el ámbito de sus competencias.

La Academia, conforme establecen los estatutos, está integrada por científicos ecuatorianos y extranjeros residentes en el Ecuador que han contribuido significativamente al desarrollo de la ciencia. A fecha la Academia tiene 31 miembros, pues, a más de los fundadores se han incorporados 25 miembros activos -pertenecientes a 10 universidades-, que fueron aceptados luego de una rigurosa selección realizada por la Directiva  de la ACE con la participación de un Comité Internacional designado por la Red Interamericana de Academias de Ciencias. Todos los miembros tienen doctorado Ph. D. y se desempeñan como profesores- investigadores  de universidades y escuelas politécnicas en el país y en el exterior. Son investigadores activos en diferentes ramas de las ciencias de la vida: biología marina, epidemiología y salud pública, enfermedades infecciosas, medicina tropical; biogeografía y sistemática molecular, biología evolutiva, biología del desarrollo, microbiología molecular y biotecnología, sistemática, filogenia, biogeografía  y ecología de varios clases de vertebrados, genética humana y médica aplicando técnicas moleculares, ecología y genética vegetal, flora del Ecuador, ecología de plantas; interacción de los seres humanos y el medio ambiente; del área de la física: propiedades elásticas de materiales isotrópicos y ortotrópicos; del área de química: biomoléculas potencialmente activas con aplicación industrial;  matemática aplicada y optimización discreta, modelos matemáticos y algoritmos para la solución de problemas logísticos de la transportación pública… (Las áreas y líneas de investigación  señaladas son aquellas en las trabajan  los miembros actuales de la Academia).

Responsabilidad y trascendencia

El presidente de la Academia de Ciencias del Ecuador,  Dr. Carlos Soria, expresó en la sesión pública  de incorporación de nuevos miembros que tuvo lugar a principios de este año: “Debemos tomar conciencia de una responsabilidad científico social, a riesgo de sufrir consecuencias. Aprendamos a responder a los cambios, a educar a nuestras generaciones de científicos y líderes, creando condiciones que transformen el conocimiento requerido para producir el crecimiento intelectual que viene con el fortalecimiento de las ciencias básicas y el espíritu crítico constructivo. La formación de grupos científicos como esta Academia, cuya experiencia en el manejo de las ciencias es una riqueza de gran nivel, y que muy bien podría servir de conexión interdisciplinaria entre organizaciones públicas, privadas y academias y como consultores de gobiernos en asuntos científicos y tecnológicos. Por estas y muchas razones hemos formado la Academia de Ciencias del Ecuador, ACE”.

En efecto, la ACE está llamada a ser la entidad consultiva para organismos públicos y privadas que requieran de su criterio. Por la credibilidad y la independencia de los gobiernos de turno la Academia de Ciencias tiene autoridad moral para expresar su opinión sobre  los aspectos relacionados con la ciencia y tecnología  y la educación científica en el ámbito nacional.

Desarrollo científico del Ecuador requiere de un desarrollo endógeno que surja de la comunidad científica nacional porque conoce la realidad del país. Para asegurar el éxito de la investigación  se requiere la continuidad de los trabajos de investigación, lo que  solo se puede lograr mediante la estabilidad de las masas críticas de científicos de las diferentes áreas y la consolidación de núcleos de investigación en nuestras mejores universidades y escuelas politécnicas. Este es el camino adecuado para el desarrollo científico y tecnológico del país. La aplicación mecánica de modelos trasplantados desde el exterior, además de ser ajenos a la realidad nacional, son poco viables, ineficientes y muy dispendiosos en recursos financieros.

“No siempre se requiere de mega inversiones ni factores exógenos para favorecer el desarrollo sustentable científico social de diversas comunidades” - enfatizó el Dr. Carlos Soria-. Pero sí una adecuada y austera asignación de recursos que son del pueblo ecuatoriano que es en último término el que financia el desarrollo científico y tecnológico del país. El Estado debería apoyar a la Academia de Ciencias del Ecuador para garantizar su permanencia y crecimiento, como lo hace con la Academia Nacional de Historia y la Academia Ecuatoriana de la Lengua.

La ACE ha iniciado su vida institucional con el beneplácito de la comunidad científica nacional e internacional, pues está incorporada a la Red  Interamericana de Academias de Ciencias de América, IANAS (por sus siglas en inglés),  fue aceptada por la Academia de Ciencias de América el 20 de julio de 2013, con ello fortalecerá los vínculos de cooperación tan necesarios para el desarrollo científico en el presente.

Quito, 5 de septiembre  de 2015.

Fotografía: Dr. Carlos Soria, presidente de la Academia en su intervención pública de incorporación de nuevos miembros.

 

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